La situación en el macizo de Les Aspres ha dado un giro crítico esta tarde. Tras una breve tregua, la rotación del viento y las condiciones meteorológicas extremadamente desfavorables —con una humedad relativa del 10% y temperaturas en ascenso— han provocado varios repuntes violentos en el perímetro del incendio, que sigue sin estar controlado.
REPRODUCCIÓN DE FRENTES POR VIENTO VARIABLE
Según el último informe de la Prefectura de los Pirineos Orientales (13:00 CEST), las llamas han recorrido ya 4.649 hectáreas. La principal preocupación de los equipos de extinción es la inestabilidad del viento, que dificulta las labores de fijación del perímetro. Cuatro aviones bombarderos de agua tipo Pelican se han sumado al dispositivo aéreo para atacar el flanco oeste.
Más de 800 bomberos, apoyados por 200 vehículos y refuerzos internacionales (incluyendo un destacamento rumano), trabajan sobre el terreno en los sectores de Trévillach, Ille-sur-Têt y Rodès. Hasta el momento se han contabilizado 16 heridos leves, de los cuales cuatro son efectivos del cuerpo de bomberos.
SERVICIOS BÁSICOS AFECTADOS Y EVACUACIONES
El impacto del fuego ha trascendido el entorno forestal. Cerca de 900 hogares permanecen sin suministro eléctrico en municipios como Trévillach, Tarerach y Montalba-le-Château. En esta última localidad, se ha confirmado una ruptura total del suministro de agua potable, obligando al despliegue de camiones cisterna para abastecer a la población.
Aunque no se han ordenado nuevas evacuaciones masivas en las últimas horas, la cifra de desplazados se mantiene en 10.000 personas, repartidas en centros de acogida en Thuir, Prades, Perpignan y Le Soler. La RD66 entre Vinça e Ille-sur-Têt permanece cerrada, al igual que múltiples vías secundarias del macizo.
ALERTA MÁXIMA EN LA EURORREGIÓN
La estabilidad de la Eurorregión mediterránea se ve hoy desafiada por una de las crisis ambientales más severas de los últimos años. La coordinación transfronteriza y el despliegue de medios aéreos de la flota RescEU son ahora el único muro de contención frente a un incendio que amenaza con seguir expandiéndose si la tramontana no amaina.

