MADRID — El subsidio para desempleados mayores de 52 años vuelve al centro del debate sobre la prejubilación en España después de que el aumento de su cobertura haya elevado en unos 18.000 millones de euros la factura asociada al sistema, según los cálculos publicados por El Mundo. La evolución de esta ayuda abre una discusión sobre su función original y el creciente número de trabajadores sénior que permanecen protegidos hasta alcanzar la edad de jubilación.
El subsidio está destinado a desempleados de 52 años o más que cumplen determinados requisitos y constituye una excepción dentro de las prestaciones asistenciales porque mantiene cotizaciones para la futura pensión. Esa característica permite que beneficiarios que encuentran mayores dificultades para reincorporarse al mercado laboral continúen generando derechos de jubilación durante el periodo de percepción.
El aumento del gasto ha reabierto, sin embargo, la discusión sobre si el mecanismo está funcionando de hecho como un puente prolongado entre el desempleo y la jubilación. El Mundo lo califica de «prejubilación pública encubierta», una interpretación que no modifica su naturaleza jurídica: el subsidio sigue siendo una prestación por desempleo y no una modalidad de prejubilación reconocida por la Seguridad Social.
Prejubilación y jubilación anticipada no son lo mismo
La diferencia resulta especialmente relevante en un momento en el que el Congreso acaba de admitir a trámite una proposición para permitir que trabajadores con 40 o más años cotizados puedan acceder a la jubilación anticipada sin sufrir coeficientes reductores. PSOE y Sumar apoyaron esta semana la tramitación de la iniciativa de Podemos, aunque su admisión no implica todavía que la reforma vaya a convertirse en ley.
La Seguridad Social distingue además expresamente la prejubilación de la jubilación anticipada. La primera nace de un acuerdo privado entre empresa y trabajador para cubrir económicamente el periodo hasta la jubilación; la segunda forma parte del sistema público y está sometida a requisitos de edad, años cotizados y reducciones sobre la pensión.
En 2026, la edad ordinaria se sitúa en 66 años y 10 meses para quienes no alcanzan el periodo de cotización exigido para retirarse antes. La jubilación anticipada voluntaria puede adelantarse como máximo dos años y exige al menos 35 años cotizados, con coeficientes reductores que pueden disminuir la prestación.
El crecimiento del subsidio para mayores de 52 años sitúa así el problema en un punto más amplio que la propia prejubilación: cómo proteger a los trabajadores expulsados del mercado laboral en la última etapa de su carrera sin convertir el desempleo de larga duración en la vía habitual hacia la pensión.

