MADRID — El desahucio de Maricarmen Abascal, de 87 años, ha provocado una nueva oleada de movilizaciones por la vivienda en distintos puntos de España apenas un día después de que fuera expulsada del piso del barrio madrileño del Retiro en el que vivía desde 1956. En Madrid, una de las protestas se ha desplazado hasta el edificio de Chamberí donde se encuentra el ático vinculado a Isabel Díaz Ayuso.
Las concentraciones convocadas tras el desahucio han reunido a miles de personas en diferentes ciudades bajo mensajes de apoyo a Maricarmen y contra los desahucios. En la capital, los manifestantes han coreado «Maricarmen somos todos» y han convertido su caso en una reivindicación más amplia sobre el acceso y la permanencia en la vivienda.
La movilización madrileña ha llevado parte de la protesta hasta el inmueble de Chamberí relacionado con la presidenta de la Comunidad de Madrid. La elección del lugar forma parte de la estrategia de los convocantes para trasladar la presión hacia las instituciones y dirigentes políticos, en plena escalada del debate nacional sobre vivienda.
Del Retiro a una protesta nacional
Maricarmen fue desahuciada el miércoles de la vivienda de la calle Alcalde Sainz de Baranda en la que residía desde hacía siete décadas. Tras tres intentos anteriores suspendidos, la Policía Nacional desplegó un dispositivo para permitir la ejecución del lanzamiento y la mujer abandonó finalmente el inmueble en una camilla asistida por el Samur.
Alrededor de 500 personas participaron en las horas previas en las movilizaciones de apoyo en el Retiro. El caso había movilizado también a figuras de la cultura y llegó a Naciones Unidas, que había solicitado suspender el desahucio o garantizar una alternativa habitacional adecuada mientras examinaba la situación.
Un día después, la protesta ha superado el marco del conflicto individual. Las movilizaciones se han extendido por España y han recuperado reivindicaciones sobre protección frente a los desahucios, alquileres y políticas públicas de vivienda.
La vivienda eleva la presión política
El caso coincide con una ofensiva política para modificar las medidas de protección. Pedro Sánchez ha pedido «altura de miras y responsabilidad» a los grupos del Congreso para convalidar el nuevo decreto ley de vivienda que prepara el Gobierno.
Sumar ha ido más lejos y ha reclamado la expropiación de la vivienda de Maricarmen para que pueda regresar a ella, además de exigir al PSOE que el decreto antidesahucios llegue al próximo Consejo de Ministros. La propuesta de expropiación no supone que exista actualmente una decisión administrativa para adquirir el inmueble.
Las protestas de este jueves añaden ahora presión en la calle a la negociación política. Lo que comenzó como la ejecución de un desahucio en el Retiro se ha convertido en pocos días en uno de los principales símbolos del debate sobre vivienda y protección de los hogares vulnerables en España.

