PARÍS — La deuda pública francesa seguirá aumentando y alcanzará niveles récord en los próximos dos años. El Ministerio de Economía y Finanzas prevé que represente el 119,3% del producto interior bruto en 2026 y el 121,7% en 2027, en un momento en que el Gobierno intenta reducir un déficit persistentemente elevado y contener el aumento del coste de financiación.
Bercy comunicó estas nuevas previsiones después de remitir durante la noche los textos presupuestarios para 2027 al Haut Conseil des finances publiques, que deberá evaluar la credibilidad de la trayectoria macroeconómica. El propio Ministerio atribuye el aumento de la deuda de forma directa a la persistencia del déficit.
En el primer trimestre de 2026, la deuda pública ya representaba el 117,5% del PIB, con un volumen de 3,536 billones de euros. Francia se situaba así entre los países más endeudados de la zona euro, por detrás de Grecia e Italia.
El coste de la deuda aumenta la presión
La trayectoria llega además en un contexto financiero más desfavorable. Según Reuters, la prima de riesgo de la deuda francesa frente a la alemana ha superado los 100 puntos básicos, un nivel que no se observaba desde la crisis de deuda de la zona euro de 2012. Los costes de financiación franceses han aumentado al mismo tiempo que los mercados cuestionan la capacidad política del país para estabilizar sus cuentas.
La factura de intereses también pesa cada vez más sobre el presupuesto. Reuters señala que el coste del servicio de la deuda podría superar las previsiones en unos 4.500 millones de euros este año y en 10.000 millones el próximo, reduciendo todavía más el margen disponible para otras políticas públicas.
54.000 millones de ahorro para 2027
El Gobierno prepara paralelamente un esfuerzo presupuestario de unos 54.000 millones de euros para 2027. El objetivo es reducir el déficit público hasta el 5% del PIB, frente al 5,4% previsto para 2026. Sin medidas correctoras, el Ejecutivo estima que el desequilibrio podría superar el 6,5% el próximo año.
El escenario se complica por la debilidad del crecimiento. Bercy redujo recientemente su previsión para 2026 al 0,5%, mientras que el Banco de Francia espera un 0,4%. Para 2027, el Gobierno contempla un rebote del 1%.
La combinación de crecimiento débil, déficit elevado y tipos de interés más altos crea un efecto acumulativo: Francia debe financiar una deuda cada vez mayor en condiciones menos favorables. La preparación del presupuesto de 2027 se convierte así en una prueba decisiva para demostrar que París puede frenar una trayectoria que, según las propias previsiones de Bercy, seguirá deteriorándose al menos durante el próximo año.

