BARCELONA — Los mercados europeos afrontan este lunes una reapertura marcada por dos focos de presión: el nuevo riesgo sobre el suministro mundial de petróleo y el endurecimiento monetario decidido por el Banco Central Europeo. El cierre del oleoducto saudí Este-Oeste después de ataques con drones ha debilitado una de las principales rutas alternativas al estrecho de Ormuz y vuelve a colocar la energía en el centro de las expectativas para empresas, transportistas y hogares.
La infraestructura saudí transportaba recientemente alrededor de cuatro millones de barriles diarios hacia Yanbu, en el mar Rojo. Esa cantidad equivale aproximadamente al 4% de la oferta mundial, pero no constituye una pérdida efectiva de cuatro millones de barriles diarios: el impacto dependerá de cuánto dure la interrupción, de las existencias disponibles y de la capacidad para utilizar otras rutas. Arabia Saudí no ha comunicado todavía un calendario definitivo de reparación.
El Brent vuelve a marcar el ritmo
La presión ya se refleja en el mercado. El Brent se mueve este lunes en torno a los 107 dólares por barril, después de haber superado nuevamente los 100 dólares la semana pasada. A la interrupción del oleoducto se suman las tensiones en Ormuz y Bab el-Mandeb, dos pasos esenciales para el comercio energético mundial, mientras el coste del transporte marítimo y de los seguros aumenta con la inseguridad regional.
Para España y el Mediterráneo occidental, una prolongación de esta situación tendría efectos más amplios que el precio de la gasolina. El combustible afecta directamente al transporte por carretera, la logística, las aerolíneas, la pesca y la actividad portuaria. Barcelona, Tarragona y València forman parte de una economía especialmente expuesta a los movimientos del comercio marítimo y de la energía.
La deuda, segundo frente para Europa
La energía coincide además con un nuevo endurecimiento monetario. El BCE decidió el 10 de septiembre elevar sus tres tipos oficiales en 25 puntos básicos. Desde el 16 de septiembre, la facilidad de depósito se situará en el 2,50%, las operaciones principales de financiación en el 2,65% y la facilidad marginal de crédito en el 2,90%. Fráncfort justifica la decisión por las presiones inflacionistas derivadas del conflicto en Oriente Próximo.
El mercado de deuda será por ello otro termómetro. España llega a la semana después de que Scope elevara su calificación soberana de A a A+, apenas un escalón por debajo del AA- de Francia. Sin embargo, el encarecimiento energético puede mantener elevados los rendimientos europeos y aumentar el coste de financiación de Estados, empresas y hogares.
La combinación es especialmente sensible para la Eurorregión: petróleo caro presiona los costes operativos mientras tipos más altos encarecen el crédito. La duración del cierre saudí y la evolución efectiva del Brent y de los bonos determinarán si el episodio del fin de semana se convierte en un nuevo shock económico o permanece como una perturbación temporal.

