Sánchez reivindica la españolidad de Ceuta ante la ONU

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Photo: UN Photo/Laura Jarriel

MADRID — Pedro Sánchez ha reivindicado ante la Asamblea General de Naciones Unidas la españolidad de Ceuta y ha utilizado la gestión de la crisis migratoria como ejemplo del modelo que España pretende contraponer al endurecimiento de las políticas migratorias y al discurso de Donald Trump.

«En momentos así, la tentación es elegir el atajo; ceder al miedo, convertir al migrante en enemigo y vulnerar la legalidad», afirmó el presidente del Gobierno desde la tribuna de Naciones Unidas. «Pero mi país, España, no va a hacerlo. Y tampoco, lógicamente, una ciudad española como Ceuta», añadió.

Sánchez describió la situación de la ciudad autónoma como «una de las crisis de migración irregular más importantes de los últimos años» y sostuvo que ha sido alimentada por «la desigualdad, la desesperación y la desinformación». Frente a ello, elogió la respuesta de la ciudadanía ceutí y aseguró que está demostrando que una crisis puede afrontarse «sin renunciar a la decencia, manteniendo la legalidad y respetando los derechos humanos».

Ceuta como argumento político ante la ONU

La referencia a Ceuta no fue únicamente territorial. Sánchez incorporó la crisis a un discurso más amplio contra lo que denominó «fuerzas reaccionarias» que, a su juicio, intentan debilitar el orden multilateral. No citó a Donald Trump en ese pasaje, pero contrapuso el modelo que atribuye a España a políticas basadas en el miedo, la exclusión y el repliegue internacional.

«España no elige el camino más fácil. Elige siempre el camino más justo», afirmó antes de asegurar que esas fuerzas quieren que el país se «acobarde» y renuncie a defender la cooperación internacional. «No nos vamos a callar», añadió.

La intervención se produjo desde la misma Asamblea General en la que Trump había defendido una línea exterior y migratoria mucho más dura. Sánchez construyó así una parte de su discurso alrededor de una alternativa política, presentando a Ceuta como ejemplo concreto de esa diferencia.

Sin mencionar a Marruecos en el discurso

El presidente evitó, sin embargo, cualquier referencia directa a Marruecos durante este tramo de su intervención ante la ONU. La omisión contrasta con sus declaraciones previas en Nueva York, cuando reconoció que el control fronterizo marroquí falló durante la entrada masiva de finales de julio y reclamó a Rabat respuestas y medidas para impedir que vuelva a producirse una situación similar.

Sánchez ha insistido al mismo tiempo en que España mantiene la cooperación con Marruecos y que la vigilancia de la frontera debe mejorar por ambas partes. La posición combina así dos mensajes: exigir mayor eficacia a Rabat en el control fronterizo y defender internacionalmente que la respuesta española no pase por presentar a los migrantes como una amenaza colectiva.

La crisis de Ceuta adquiere de esta forma una dimensión internacional. Sánchez la ha llevado a Naciones Unidas para defender tanto la pertenencia española de la ciudad como el modelo político con el que su Gobierno pretende diferenciarse de las políticas migratorias más restrictivas.

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