BARCELONA — Rodalies llega a este domingo sin una nueva incidencia grave atribuida al robo de cobre suficientemente documentada, pero con la red bajo vigilancia reforzada. Los Mossos d’Esquadra mantienen activo desde principios de septiembre el plan Via, un dispositivo específico contra las sustracciones de cable ferroviario que han provocado interrupciones, retrasos y daños en distintos puntos de Cataluña.
El plan, conocido públicamente esta semana, está dirigido por la Comisaría General de Investigación Criminal y combina investigación, seguridad ciudadana y unidades territoriales. Su objetivo es identificar a autores reincidentes y grupos especializados, mejorar la coordinación policial y actuar también sobre los receptadores que compran cobre de origen ilícito.
Ocho detenidos en pocos días
La actividad policial de esta semana muestra que el fenómeno continúa. En la madrugada del viernes, los Mossos detuvieron a cinco personas en Roda de Berà cuando, según la investigación, se dirigían a la infraestructura ferroviaria con vehículos y herramientas preparadas para cortar cable. Un sexto hombre fue arrestado en Granollers después de ser sorprendido saliendo de la zona de vías con cableado, una carretilla y una cizalla.
Días antes, otros dos hombres habían sido detenidos en Lleida mientras cortaban cable en la línea entre Lleida y Puigverd. La investigación los relacionó además con la sustracción de 2.000 kilos de cable en un almacén ferroviario de Raimat. Los Mossos comprobaron que ambos habían vendido conjuntamente 540 kilos de cobre en chatarrerías durante los tres meses anteriores.
El plan Via busca precisamente conectar este tipo de episodios para evitar que cada robo sea tratado como un hecho aislado. Incluye vigilancia de puntos considerados sensibles, protocolos para preservar pruebas y una coordinación más estrecha con técnicos ferroviarios, fiscales y jueces.
Un robo pequeño puede alterar una línea completa
El impacto sobre Rodalies no depende únicamente del valor del metal sustraído. Cortar cable de señalización, comunicaciones o alimentación puede obligar a interrumpir la circulación, establecer vía única, reducir frecuencias o movilizar equipos técnicos para reparar la infraestructura. En junio, sendos robos obligaron a cortar la R3 y un tramo de la R14; en septiembre otras incidencias han vuelto a afectar distintos corredores.
La dimensión transfronteriza también importa. La continuidad ferroviaria hacia Girona, Figueres y Portbou depende de una infraestructura sensible a cualquier interrupción en los sistemas de señalización y comunicaciones. No existe este domingo una afectación nueva que permita vincular el plan Via a una mejora cuantificable del servicio hacia la frontera.
Ese será el siguiente dato necesario. Más allá de las detenciones, falta un balance consolidado de robos, kilómetros o metros de cable sustituidos, coste de reparación y minutos de retraso imputables a estas sustracciones. Sin esas cifras, el plan acredita una intensificación policial, pero todavía no permite medir cuánto está reduciendo el impacto del cobre robado sobre Rodalies.

