OLA NEXT BARCELONA – La situación de los dos incendios forestales que han marcado la actualidad del nordeste de España ha evolucionado de forma desigual. El fuego de Tírig, en Castellón, ha quedado bajo control, mientras que el de Peñas de Riglos, en Huesca, continúa activo y mantiene evacuadas varias localidades.
Riglos sigue activo y obliga a mantener evacuaciones
El incendio declarado en el entorno de Peñas de Riglos supera ya las 4.200 hectáreas afectadas y presenta un perímetro de cerca de 60 kilómetros, según los últimos balances disponibles. Las autoridades mantienen la situación operativa 2 del PROCINFO y continúan trabajando para consolidar el perímetro y frenar la evolución de los frentes más expuestos al viento y a las altas temperaturas.
Ocho núcleos permanecen evacuados: Villalangua, Salinas de Jaca, Ena, Centenero, Arbués, Larués, Alastuey y Bailo. El número de personas desplazadas se sitúa en torno a 440, aunque puede variar en función de las autorizaciones de retorno y de la evolución de las condiciones sobre el terreno. Cerca de 500 profesionales y numerosos medios aéreos participan en las labores de extinción.
El trabajo nocturno permitió contener algunos sectores, pero el incendio no ha sido declarado controlado. La atención se concentra en un perímetro amplio y discontinuo, con especial vigilancia sobre las zonas próximas a la carretera A-132. La meteorología seguirá siendo determinante para evaluar si el fuego puede avanzar o si las líneas de defensa logran consolidarse.
Tírig queda controlado, pero continúa la vigilancia
En Castellón, el incendio forestal de Tírig fue declarado controlado el martes 11 de agosto a las 10:52 horas. La calificación no equivale todavía a una extinción completa: los equipos siguen trabajando para enfriar el terreno, revisar posibles puntos calientes y evitar reproducciones.
El balance disponible cifra en unos 754 los hectáreas afectadas, de las que 404 corresponden al término municipal de Tírig y 350 al de Catí. El fuego recorrió un perímetro aproximado de 22,8 kilómetros. Los alrededor de 700 vecinos de Catí, evacuados como medida preventiva, pudieron regresar a sus domicilios.
La evolución permite reducir progresivamente los medios desplegados, aunque la vigilancia continúa. La situación de ambos incendios confirma la importancia de diferenciar entre estabilización, control y extinción: Riglos sigue sin control oficial, mientras Tírig ha entrado en una fase de seguimiento y liquidación.

