El Gobierno reconoció tres riesgos de seguridad y 162 incidencias en el AVE Madrid-Sevilla antes del accidente

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BARCELONA — El Gobierno había reconocido la existencia de tres partes de información de riesgos de seguridad en la circulación en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla durante el último año, antes del accidente ferroviario ocurrido este miércoles en Urda (Toledo). Según una respuesta del Ejecutivo al Senado recogida por elEconomista, Renfe contabilizó tres Partes de Información de Riesgos de Seguridad en la Circulación (PIRSC) y 162 Partes de Incidencias (PAI) que ocasionaron retrasos o pérdidas de tiempo.

La documentación sitúa bajo examen la gestión de los avisos y la transparencia sobre el estado de la red, pero no establece que alguna de esas incidencias guarde relación con el choque entre un tren de Renfe y otro de Iryo. Las causas del siniestro continúan pendientes de investigación.

Tres avisos de riesgo y 162 incidencias en un año

Los PIRSC son comunicaciones relativas a posibles riesgos para la seguridad de la circulación ferroviaria. Los PAI registran incidencias operativas, incluidas las que provocan demoras. Por tanto, las 165 comunicaciones mencionadas en la respuesta parlamentaria no equivalen a 165 situaciones de peligro acreditadas.

El artículo de elEconomista señala además que la red española de alta velocidad recibe, de media, cuatro avisos diarios de maquinistas por posibles anomalías. Ese promedio se refiere al conjunto de la red, no exclusivamente a la línea Madrid-Sevilla. El Gobierno no detalla, según el periódico, la naturaleza de las anomalías comunicadas en ese corredor ni las actuaciones correctoras que se adoptaron.

Qué falta por conocer de los avisos

La respuesta parlamentaria plantea preguntas sobre las fechas y localizaciones exactas de los tres PIRSC, los equipos o procedimientos afectados, la evaluación de cada comunicación y su cierre administrativo. Tampoco permite determinar, con los datos publicados, si alguno de los 162 PAI estuvo relacionado con señalización, infraestructura o material rodante.

Conocer esa información resulta relevante para evaluar el seguimiento de las alertas, pero sería prematuro vincularlas al accidente. Un aviso previo sobre una línea ferroviaria no prueba que el riesgo descrito se materializara en un punto y una fecha determinados.

La investigación del accidente de Urda

El choque del 28 de octubre tuvo lugar en el corredor Madrid-Andalucía, cerca de Urda, en la provincia de Toledo. Adif informó de una colisión por alcance entre dos trenes y suspendió la circulación de alta velocidad en ambos sentidos. La investigación deberá reconstruir los movimientos de ambos convoyes, las comunicaciones con el centro de control y el funcionamiento de los sistemas de protección.

El Ministerio de Transportes, Adif y Renfe deberán aclarar qué riesgos concretos habían sido comunicados en la línea Madrid-Sevilla, cómo fueron tratados y si existe algún elemento técnico común con el siniestro. Hasta que los investigadores contrasten los registros, no puede establecerse una relación causal entre los partes mencionados por el Gobierno y la colisión.

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