BARCELONA — Los Mossos d’Esquadra investigan quién está detrás de las convocatorias digitales que desembocaron en los disturbios del 24 de octubre en Barcelona. La posibilidad de una operación coordinada de manipulación en redes, con perfiles anónimos y contenidos generados mediante inteligencia artificial, se ha incorporado al debate sobre el origen de los incidentes. Sin embargo, los análisis disponibles no acreditan por ahora una dirección extranjera ni identifican a los principales promotores.
Los altercados terminaron con 130 detenidos, según el balance recogido por EFE, y numerosos comercios dañados. La participación de menores ha aumentado la preocupación policial por la capacidad de las plataformas para movilizar a adolescentes en pocas horas.
Una red de cuentas anónimas, no una organización identificada
Un estudio de Golden Owl, empresa especializada en inteligencia de fuentes abiertas vinculada al Parque Científico de la Universidad de Alicante, examinó más de 10.000 elementos procedentes de siete plataformas. Su análisis sitúa los primeros mensajes asociados a la marca Blocus el 8 de octubre, con convocatorias inicialmente difundidas en Madrid, y detecta la activación coordinada de varias cuentas en Barcelona antes del 24 de octubre.
El informe describe Blocus como una marca utilizada por perfiles desechables y grupos privados, más que como una organización con dirigentes o portavoces conocidos. Según EFE Verifica, las convocatorias combinan mensajes de protesta de contenido variable y materiales gráficos generados con IA. Esa coincidencia de formatos y tiempos constituye un indicio de coordinación, pero no prueba por sí sola el uso de bots automatizados.
De TikTok a los grupos privados y la captación de menores
La investigación de VerificaRTVE documenta cómo los mensajes difundidos en TikTok dirigían a usuarios hacia espacios de Telegram y WhatsApp. Allí se multiplicaron las convocatorias, algunas relacionadas con los disturbios de Barcelona y otras con nuevas concentraciones. Los Mossos investigan la identidad de quienes administraban los canales y promovían actos violentos.
La comisaria jefa de los Mossos, Sílvia Catà, explicó que entre los participantes había adolescentes muy jóvenes y que la policía trabajaba con otros cuerpos europeos para seguir la difusión de las convocatorias. La presencia de menores entre los detenidos no permite concluir que todos fueran reclutados mediante técnicas de desinformación.
La hipótesis extranjera sigue sin pruebas concluyentes
Los investigadores y especialistas consultados por distintos medios estudian la posible amplificación de mensajes desde cuentas situadas fuera de España y las similitudes con protestas violentas de Francia e Italia. No obstante, el informe de Golden Owl reconoce expresamente que sus indicios no demuestran una dirección extranjera. Tampoco se ha acreditado una estructura internacional que haya organizado los disturbios de Barcelona.
La actuación de los Mossos se centra en identificar a los promotores, prevenir nuevas convocatorias y solicitar la retirada de canales que incitan a cometer delitos. La policía catalana recurrió al CITCO para tramitar peticiones de cierre a través de su unidad especializada en contenidos ilícitos; esa intervención no significa que exista una investigación por terrorismo.
Con nuevas convocatorias difundidas para el 31 de octubre, la cuestión pendiente es si la policía logra atribuir las cuentas a personas concretas y distinguir entre amplificación coordinada, participación espontánea y una eventual manipulación externa. Hasta entonces, la hipótesis de una operación extranjera debe tratarse como una sospecha no demostrada.

