El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha protagonizado este miércoles el acto institucional de demolición de la histórica Verja de Gibraltar, marcando el fin de una barrera física y política de casi un siglo. El derribo de la verja permite la entrada en vigor definitiva del Tratado entre la Unión Europea y el Reino Unido, integrando al Peñón en el espacio Schengen bajo el paraguas de seguridad español. Este hito diplomático garantiza la fluidez total en el tránsito para los más de 15.000 trabajadores transfronterizos y los 300.000 habitantes de la comarca del Campo de Gibraltar, eliminando décadas de incertidumbre administrativa.
La nueva etapa de soberanía operativa permite a España asumir el control de fronteras en el puerto y el aeropuerto de la Roca, facilitando una integración técnica y económica inédita. El acuerdo asegura los derechos de pensión de los trabajadores españoles y abre la puerta a una gestión compartida de las infraestructuras críticas que potenciará la competitividad logística del Estrecho. Sánchez ha calificado la jornada como la caída del ‘último muro’ de la Europa continental, situando la prosperidad compartida y la seguridad jurídica como los pilares sobre los que se asentará la relación bilateral con el Peñón en el marco post-Brexit.
La desaparición de la Verja es el motor de una transformación económica masiva para el eje Algeciras-Gibraltar. La eliminación de los cuellos de botella permite que el flujo de personas y mercancías sea constante, atrayendo nuevas inversiones en sectores como el turismo de calidad y la industria auxiliar marítima. La resolución del conflicto territorial refuerza la voz de España en el diseño de las políticas regionales de la Unión Europea, demostrando que la cooperación transfronteriza es la única vía para garantizar la estabilidad política y el crecimiento sostenible. El éxito de este tratado blinda el futuro de miles de familias que dependen diariamente de la agilidad en la frontera sur.

