El FMI alerta de que la deuda mundial deja a los gobiernos menos margen ante una nueva crisis

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IMF Photo/Joshua Roberts

BARCELONA — El Fondo Monetario Internacional (FMI) advierte de que los gobiernos disponen de un margen presupuestario cada vez menor para responder a una nueva crisis. En su informe Fiscal Monitor presentado este miércoles 14 de octubre, el organismo señala que la deuda pública mundial sigue creciendo, los intereses de financiación aumentan y las necesidades de gasto en defensa, servicios públicos y energía presionan unas cuentas ya debilitadas.

La deuda mundial se acerca al 100% del PIB

Según el FMI, la deuda pública global alcanzó el 94% del producto interior bruto en 2025 y, de mantenerse las tendencias actuales, llegará al 100% en 2029. El aumento está impulsado en gran medida por las mayores economías. La combinación de déficits persistentes y rendimientos elevados de los bonos reduce la capacidad de los Estados para financiar medidas extraordinarias sin incrementar su vulnerabilidad.

El director del Departamento de Finanzas Públicas del Fondo, Rodrigo Valdés, ha pedido actuar antes de que los mercados obliguen a ajustes más costosos. La preocupación no es solo el volumen acumulado de deuda: numerosos gobiernos deben refinanciar vencimientos a tipos superiores a los de años anteriores, elevando progresivamente la factura de intereses.

El riesgo se transmite entre países

El organismo subraya que los problemas presupuestarios de las grandes economías pueden repercutir más allá de sus fronteras. Un repunte de las rentabilidades soberanas encarece la financiación de otros Estados y empresas, mientras la guerra en Oriente Próximo añade costes energéticos y nuevas demandas de ayudas públicas. En los países de menores ingresos, los intereses absorben ya más del 15% de la recaudación tributaria, según los datos destacados por el Fondo.

España mejora su trayectoria, Francia sigue expuesta

Dentro de Europa, las posiciones de partida son distintas. Las previsiones del FMI sitúan la deuda española cerca del 97% del PIB en 2026 y apuntan a una reducción hacia el 89% en 2031, favorecida por el crecimiento económico. Francia, en cambio, afronta un endeudamiento creciente y unas necesidades de ajuste más exigentes. Estas diferencias no aíslan a ninguno de los dos países de una subida generalizada de los costes de financiación.

Para Catalunya, Occitania y el conjunto del corredor mediterráneo, una presión prolongada sobre los presupuestos públicos podría limitar el margen para inversiones en infraestructuras, transporte y servicios, además de elevar los costes de crédito de las empresas. El FMI reclama planes fiscales creíbles y ayudas energéticas temporales y focalizadas, en lugar de subvenciones generalizadas que eleven de forma permanente el gasto.

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