BRUSELAS — El Consejo Europeo de los días 15 y 16 de octubre reúne a los Veintisiete ante una cuestión que atraviesa toda su agenda: cómo sostener la competitividad de Europa en un contexto de energía cara, presión industrial de China, guerra en Ucrania y nuevas necesidades de financiación. La cumbre comienza con la economía, un cambio significativo respecto a las reuniones en las que Ucrania había ocupado habitualmente el primer lugar.
La urgencia: contener la factura energética
Los líderes deben orientar a la Comisión Europea sobre medidas específicas, temporales y de corto plazo para aliviar los precios de la energía de hogares y empresas. La crisis de Oriente Próximo ha agravado la tensión sobre los mercados de combustibles. Algunos gobiernos reclaman revisar mecanismos climáticos y dar más margen a las ayudas; otros advierten de que debilitar el sistema europeo de emisiones comprometería los objetivos a largo plazo. La discusión no supone que exista ya un acuerdo sobre un tope al gas o cambios regulatorios.
Industria europea frente a China
El segundo frente es la competencia exterior. El déficit comercial de bienes de la UE con China alcanzó unos 360.000 millones de euros en 2025, según cifras recogidas por Reuters. Francia y Alemania han acercado posiciones para reclamar instrumentos de defensa comercial más firmes ante el crecimiento de las exportaciones chinas, particularmente en automoción, química y otros productos industriales.
La cuestión va más allá de los aranceles. Los Veintisiete revisarán el programa «Una Europa, un mercado», con medidas para reducir barreras internas, simplificar procedimientos y facilitar inversiones. Para Cataluña y Occitania, donde se concentran cadenas de valor del automóvil, la aeronáutica, la química y la logística, las decisiones sobre energía y mercado interior pueden condicionar costes, pedidos y empleo.
El presupuesto 2028-2034: quién paga las prioridades
La tercera gran negociación es el marco financiero plurianual para 2028-2034. El debate enfrenta a Estados que reclaman un presupuesto capaz de financiar competitividad, defensa, agricultura, cohesión e innovación y a gobiernos que exigen limitar las aportaciones nacionales. La presidencia del Consejo Europeo aspira a encarrilar un acuerdo antes de finalizar 2026, pero persisten desacuerdos sobre el volumen total, los recursos propios y el reparto del gasto.
La discusión afecta directamente a las regiones: los fondos de cohesión, las infraestructuras, la investigación y las ayudas agrícolas dependen de las prioridades que se fijen ahora. El Consejo de octubre debe acercar posiciones, no aprobar todavía todo el presupuesto.
Ucrania, defensa y fronteras exteriores
Los dirigentes examinarán las necesidades de Ucrania ante el invierno, especialmente la protección de infraestructuras críticas, así como los ataques híbridos atribuidos a Rusia y las carencias de capacidades militares europeas. También tratarán la ampliación de la UE y las reformas institucionales necesarias para una Unión con más miembros.
La migración constituye otra discusión estratégica después de la crisis de Ceuta de julio. António Costa ha pedido reforzar la capacidad de respuesta ante situaciones excepcionales en las fronteras exteriores, incluidos los casos de instrumentalización de los movimientos migratorios. España defenderá la singularidad de Ceuta y Melilla; el debate, sin embargo, es europeo y afecta a la solidaridad entre Estados miembros y a la aplicación del pacto migratorio.
En Oriente Próximo, los líderes abordarán la libertad de navegación y la seguridad marítima, esenciales para el suministro de energía, fertilizantes y alimentos. Al inicio de la cumbre, la cuestión central no es anunciar decisiones aún inexistentes, sino determinar qué compromisos pueden alcanzar los Veintisiete para proteger su economía sin sacrificar sus prioridades estratégicas.

