MADRID — El Gobierno español ha decidido restablecer temporalmente los controles para los viajeros procedentes de Italia después de que Roma rechazara retirar las restricciones impuestas a las llegadas desde España. La decisión eleva un grado más la tensión diplomática entre los dos países y traslada al terreno práctico el enfrentamiento abierto por la crisis migratoria de Ceuta.
Los controles españoles entran en vigor este sábado 8 de agosto a las 00:00 horas en puertos y aeropuertos y se mantendrán, inicialmente, hasta el 7 de septiembre. Las inspecciones incluirán la comprobación de identidad y nacionalidad y, para los ciudadanos de terceros países, del visado o permiso de residencia.
Madrid justifica la decisión por la «persistente presión migratoria irregular» que registra Italia y responde así de forma recíproca a unas medidas italianas que considera discriminatorias, injustificadas y contrarias al principio de libre circulación.
Albares denuncia un «torpedo» a la unidad europea
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, elevó el tono desde Colombia y calificó las restricciones italianas de «injustas e injustificables». Según el ministro, afectan a la dignidad de los ciudadanos españoles y constituyen un «torpedo en la línea de flotación de la unidad europea».
España sostiene además que los movimientos secundarios desde Ceuta hacia Italia son prácticamente inexistentes. El Gobierno recuerda que la mayoría de las aproximadamente 72.000 personas que entraron en la ciudad autónoma han regresado a Marruecos y que el régimen fronterizo específico de Ceuta impide acceder directamente al espacio Schengen sin superar nuevos controles.
Italia mantiene su posición hasta el 15 de agosto
Roma rechazó el ultimátum español y aseguró que «Italia no acepta ultimátums ni imposiciones» en materia de seguridad. El Gobierno de Giorgia Meloni no reconsiderará sus controles al menos hasta el 15 de agosto, fecha para la que se han detectado llamamientos en redes sociales a intentar una nueva entrada masiva en Ceuta.
Italia argumenta que solo modificará su posición cuando pueda excluir riesgos migratorios, de seguridad o terrorismo. Madrid replica que no existe evidencia de desplazamientos de los migrantes llegados a Ceuta hacia territorio italiano.
El enfrentamiento abre una crisis inédita entre dos grandes socios de la Unión Europea y vuelve a colocar en el centro del debate el equilibrio entre seguridad nacional y libre circulación dentro del espacio Schengen.

