Alpha Impulsion equipa en Toulouse su motor cohete «autófago» con aviónica escocesa

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Foto: Alpha Impulsion

TOULOUSE — La start-up espacial Alpha Impulsion da un nuevo paso en la industrialización de su tecnología de propulsión «autófaga». La empresa, con equipos en Toulouse y Turín, ha contratado a la escocesa Aurora Avionics para desarrollar y suministrar la unidad de control del motor y el sistema de distribución eléctrica que acompañarán las próximas fases de desarrollo y ensayo de su propulsor.

El principio rompe con la arquitectura convencional de un cohete: una parte de la propia estructura del vehículo se consume durante el vuelo y se utiliza como propelente. Al reducir la masa estructural que permanece a bordo durante la misión, Alpha Impulsion pretende simplificar el lanzador y disminuir los costes de acceso al espacio. La empresa ya realizó en 2025 un ensayo en caliente de un motor autófago y mantiene en desarrollo tanto su tecnología de propulsión como el futuro lanzador Grenat.

El contrato con Aurora Avionics incorpora ahora una pieza necesaria para pasar de la demostración física del principio a sistemas de propulsión progresivamente más integrados. La ECU procesará datos y gestionará las órdenes del motor, mientras que la PDU distribuirá la energía eléctrica entre sus diferentes componentes. La entrega de estos equipos está prevista a partir de 2027.

Del ensayo del motor a un sistema integrado

El acuerdo permite concretar parte del calendario técnico, pero todavía deja abiertas varias variables industriales. Alpha Impulsion confirma que sus ensayos de motor continúan y su hoja de ruta sitúa el lanzamiento inaugural de Grenat en la década de 2030. El valor económico del contrato con Aurora no ha sido comunicado y tampoco se ha divulgado una nueva ronda de financiación asociada específicamente a esta fase.

La compañía había comunicado previamente haber captado cerca de un millón de euros de financiación pública y privada y cuenta con apoyo del CNES para el desarrollo de su tecnología. Esa cifra, anterior al contrato actual, no permite por sí sola determinar los recursos disponibles para completar el programa. El paso decisivo será ahora conocer cuándo se realizará el primer ensayo integrado con la nueva electrónica y qué financiación sostendrá las siguientes etapas.

Una cadena espacial cada vez más europea

Para Aurora Avionics, el contrato supone su primera implantación comercial en programas desarrollados en Francia e Italia y amplía su presencia en el control electrónico de sistemas de propulsión. La compañía escocesa trabaja también con otros actores europeos, entre ellos la española Pangea Aerospace.

Desde Toulouse, el proyecto se inserta en un ecosistema espacial que busca ampliar su posición más allá de la aeronáutica tradicional y de los grandes contratistas. La aparición de empresas especializadas en propulsión, satélites y pequeños lanzadores dibuja una cadena industrial más fragmentada, donde la cooperación transfronteriza es cada vez más frecuente.

Alpha Impulsion tendrá que demostrar ahora que la propulsión autófaga puede pasar de ensayos experimentales a un motor estable, controlable y económicamente competitivo. La incorporación de la aviónica no resuelve ese desafío, pero acerca el proyecto a la fase en la que la tecnología deberá funcionar como un sistema completo y no únicamente como un concepto de propulsión.

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