MADRID — Marruecos y Portugal han reactivado el proyecto de una interconexión eléctrica directa entre ambos países, una infraestructura que permitiría abrir una segunda puerta entre el sistema marroquí y la península Ibérica al margen de las líneas que actualmente cruzan el Estrecho hacia España. El movimiento adquiere una dimensión política adicional por coincidir con la crisis diplomática entre Madrid y Rabat a raíz de Ceuta, aunque el proyecto energético es anterior a la actual escalada bilateral.
Lisboa y Rabat acordaron en julio avanzar en el estudio de una conexión submarina y buscar apoyo financiero de la Unión Europea y de inversores privados. La iniciativa, estudiada inicialmente en 2018, contemplaba una línea de alrededor de 1.000 MW y unos 250 kilómetros, con un coste estimado entonces en unos 800 millones de euros, cifras que deberán actualizarse antes de una eventual decisión de inversión.
Una nueva ruta sin pasar por la red española
Portugal busca diversificar sus conexiones después del gran apagón ibérico de abril de 2025, que volvió a evidenciar el aislamiento energético de la península respecto al resto de Europa. Una conexión directa con Marruecos reforzaría la seguridad de suministro portuguesa y permitiría intercambios eléctricos sin depender físicamente del tránsito por España. Los dos gobiernos quieren que Bruselas reconozca el proyecto dentro de los instrumentos europeos susceptibles de recibir financiación.
El alcance estratégico para Marruecos es igualmente relevante. Rabat dispone actualmente de dos cables con España, con una capacidad conjunta de 1.400 MW, y mantiene en estudio una tercera interconexión hispano-marroquí. Red Eléctrica estimaba para agosto una capacidad comercial de hasta 600 MW desde Marruecos hacia España y de hasta 900 MW en sentido contrario.
Interdependencia pese a la crisis de Ceuta
La nueva vía portuguesa no implica, por ahora, una ruptura energética con España. El proyecto se encuentra todavía en fase de estudio y necesitará financiación, autorizaciones y varios años para materializarse. Además, las redes española y marroquí siguen estrechamente conectadas: durante el apagón de 2025, la electricidad procedente de Marruecos contribuyó a la recuperación del sistema del sur peninsular.
La coincidencia con la crisis de Ceuta convierte, sin embargo, el proyecto en una señal de diversificación. Si finalmente se construye, Marruecos dispondrá de un acceso directo adicional al mercado eléctrico europeo y Portugal ganará una conexión exterior que no dependa exclusivamente de España.

