MADRID — Pedro Sánchez presidirá este viernes una reunión extraordinaria del Comité de Seguimiento de la crisis migratoria de Ceuta, en una nueva señal de la prioridad que el Gobierno concede a la situación abierta en la frontera con Marruecos. El encuentro deberá servir para revisar la respuesta desplegada y ordenar las próximas actuaciones.
La reunión se produce mientras el Ejecutivo estudia también obras urgentes para reforzar determinados puntos de la frontera. La propuesta todavía está en fase de análisis y no equivale a una decisión definitiva de inversión. El Gobierno deberá concretar el alcance de las actuaciones, su calendario y la financiación prevista.
Seguridad y acogida, en el mismo expediente
La crisis combina dos planos inseparables. Por un lado, la protección de la frontera y la coordinación de los cuerpos desplegados. Por otro, la atención a los menores que permanecen en Ceuta y la presión que su acogida ejerce sobre los servicios públicos de la ciudad autónoma. Cualquier nueva medida deberá articularse con la cooperación con Rabat y con las obligaciones españolas y europeas.
El seguimiento político también alcanza a la cadena de responsabilidad entre Interior, Defensa, el CNI y el mando único dirigido por Ángel Víctor Torres. La comparecencia de Sánchez ante el Congreso el 3 de septiembre añadirá una dimensión parlamentaria a la gestión de la crisis. El debate deberá distinguir entre la información general disponible antes de los acontecimientos y las alertas operativas que hubieran podido activar una respuesta concreta.
La reunión de este viernes no significa por sí sola que todas las medidas anunciadas estén aprobadas. El interés estará en las decisiones efectivamente adoptadas, los medios movilizados y el calendario de las obras fronterizas. También en la eventual actualización del dispositivo de acogida y en la distribución del coste entre el Estado y Ceuta.

