MADRID — Airbus ha suavizado su plan de regreso presencial a las oficinas después de varias semanas de protestas y huelgas en España. La dirección permitirá mantener una media de dos días de teletrabajo por semana, frente al endurecimiento inicialmente previsto para septiembre, cuando la compañía pretendía elevar la presencia en los centros de trabajo hasta cuatro días semanales.
La decisión, adelantada este viernes por Reuters a partir de fuentes conocedoras del proceso, supone una primera concesión visible en un conflicto que también incluye las revisiones salariales, la recuperación del poder adquisitivo, las vacaciones, el transporte y la organización del trabajo. Airbus no presenta el cambio como una retirada definitiva de su política. La compañía mantiene su objetivo de reforzar la actividad presencial, pero acepta aplicar la transición de forma más progresiva.
En España, el conflicto afecta a unos 14.000 trabajadores distribuidos en ocho centros. Alrededor del 40% de la plantilla habría participado en los paros y movilizaciones iniciados en julio, según las informaciones difundidas durante las últimas semanas. Hasta ahora, la producción no se ha visto interrumpida, aunque la tensión se mantiene en un momento especialmente sensible para el fabricante aeronáutico y para su red industrial europea.
La negociación salarial sigue abierta
La flexibilización del teletrabajo se produce mientras Airbus intenta reabrir la negociación ante el Servicio Interconfederal de Mediación y Arbitraje (SIMA). La empresa se ha mostrado dispuesta a estudiar la vinculación de los incrementos salariales al IPC y a acortar el plazo previsto para recuperar el poder adquisitivo perdido, aunque reclama preservar la competitividad y el margen para las promociones individuales.
UGT, CGT y ÚTIL mantienen convocado un paro de tres horas para el lunes 24 de agosto. Las asambleas previstas durante esa jornada deberán determinar si la protesta se convierte en una huelga indefinida a partir del martes 25. La posición de los sindicatos sigue vinculada a una mejora global del acuerdo y no únicamente a la cuestión del teletrabajo.
El conflicto tiene una dimensión que supera los centros españoles. Airbus mantiene una cadena de producción integrada con Francia, Alemania, Reino Unido y otros países europeos. Cualquier prolongación de los paros podría afectar a la coordinación industrial, a los proveedores y a los flujos de componentes con Toulouse y Occitania, aunque no existe por ahora confirmación de un impacto directo sobre la fabricación.
La nueva posición de la dirección reduce la presión sobre uno de los principales motivos de protesta, pero no cierra la negociación. El resultado de las conversaciones y la decisión de los sindicatos sobre el paro del lunes siguen pendientes.

