PARÍS — Las facturas de gas de una parte importante de los hogares franceses volverán a subir en septiembre. El precio de referencia publicado por la Comisión de Regulación de la Energía (CRE) alcanzará una media de 172,05 euros por megavatio hora, impuestos incluidos, frente a unos 163 euros en agosto. El incremento mensual se sitúa así alrededor del 5,6%, en un contexto de renovada tensión en los mercados internacionales de la energía.
La evolución afecta principalmente a los consumidores cuya oferta está indexada al precio de referencia. Según las estimaciones difundidas, cerca de seis millones de hogares, aproximadamente el 60% de los abonados residenciales al gas en Francia, podrían ver trasladada la subida a sus facturas. El efecto concreto dependerá, sin embargo, del contrato, del proveedor y del nivel de consumo de cada vivienda.
La referencia de aprovisionamiento aumenta con fuerza
El principal motor del encarecimiento se encuentra en la parte vinculada al suministro. La referencia de costes de aprovisionamiento utilizada por la CRE pasa de 44,77 euros por megavatio hora en agosto a 52,30 euros en septiembre. Esta evolución refleja el aumento de los precios mayoristas, sometidos a una mayor volatilidad desde la intensificación del conflicto en Oriente Próximo y las inquietudes sobre las rutas estratégicas de transporte de hidrocarburos.
El gas consumido en Francia procede de fuentes diversificadas y el país dispone de terminales de gas natural licuado y capacidades de almacenamiento. Sin embargo, el mercado europeo continúa conectado a las cotizaciones mundiales. Una perturbación real o anticipada de los flujos puede elevar el precio del GNL y encarecer los contratos negociados en los mercados mayoristas, incluso sin interrupción inmediata del abastecimiento francés.
Los contratos fijos no subirán automáticamente
La subida no se aplicará de la misma manera a todos los consumidores. Los hogares con una oferta a precio fijo no sufrirán automáticamente el aumento en septiembre mientras se mantengan las condiciones pactadas. En cambio, las ofertas indexadas pueden incorporar rápidamente la variación del indicador de la CRE. Este precio de referencia no es una tarifa obligatoria: sirve de orientación para los consumidores y de base para numerosas fórmulas comerciales desde la desaparición de las tarifas reguladas.
El impacto anual dependerá del uso del gas. Será más limitado para los hogares que solo lo emplean para cocinar o calentar agua, y más elevado para las viviendas con calefacción de gas cuando comience la temporada fría. La evolución de octubre y del invierno seguirá condicionada por las cotizaciones internacionales, el nivel de los almacenamientos europeos, las temperaturas y la duración de las tensiones geopolíticas.

