BRUSELAS — Veintidós gobiernos de la Unión Europea han reclamado este sábado una reunión extraordinaria de los ministros del Interior para abordar la crisis migratoria de Ceuta. La iniciativa, dirigida a Irlanda, que ejerce la presidencia rotatoria del Consejo, pide una respuesta coordinada y un mayor apoyo a España para asegurar la frontera exterior con Marruecos.
La carta plantea estudiar el refuerzo de los medios de Frontex y revisar la cooperación europea con Rabat. La petición convierte la entrada masiva registrada en Ceuta en un expediente comunitario, después de que unas 50.000 personas cruzaran desde Marruecos entre el jueves y el viernes, según el balance comunicado por las autoridades españolas. Más de 48.000 habrían regresado ya a territorio marroquí.
Una iniciativa respaldada por una amplia mayoría
Francia, Portugal y Luxemburgo no figuran entre los firmantes. Tampoco España ni Irlanda, destinataria de la petición en su condición de presidencia del Consejo. La lista íntegra y el texto oficial de la carta todavía no han sido publicados, y Dublín no ha confirmado por el momento ni la convocatoria ni una fecha para el encuentro.
La iniciativa coincide con la solicitud enviada por Pedro Sánchez a Ursula von der Leyen y António Costa. El presidente español ha defendido que la protección de las fronteras exteriores es una responsabilidad común y ha criticado las respuestas nacionales que cuestionan la libre circulación dentro de la Unión.
Frontex, Marruecos y Schengen
El debate europeo se centra ahora en tres cuestiones: el eventual envío de más recursos de Frontex, la cooperación migratoria con Marruecos y los controles temporales dentro del espacio Schengen. El Código de fronteras permite restablecer controles interiores de manera excepcional, proporcionada y limitada en el tiempo, pero no autoriza a un Estado a expulsar unilateralmente a España de Schengen.
La presión en Ceuta ha disminuido durante la noche y las entradas se han interrumpido, mientras España mantiene desplegados efectivos policiales y militares. La Guardia Civil también ha comenzado a instalar una barrera flotante de 500 metros junto al espigón del Tarajal. La respuesta de la presidencia irlandesa y cualquier decisión sobre Frontex marcarán la siguiente fase política de la crisis.

