El proyecto H2Med entra en una nueva fase de desarrollo con el inicio de la ingeniería de detalle (FEED) del ducto submarino BarMar, que conectará Barcelona con Marsella a través de 400 kilómetros bajo el Mediterráneo. La infraestructura, promovida por Enagás (50%), GRTgaz (33,3%) y Teréga (16,7%), transportará exclusivamente hidrógeno verde con una capacidad de dos millones de toneladas anuales, equivalentes al 10% del consumo previsto en Europa para 2030.
La participación de Teréga, el operador gascón de infraestructuras gasistas, añade una dimensión territorial relevante. Teréga gestiona 5.000 kilómetros de gasoductos en el suroeste de Francia y dos almacenamientos subterráneos estratégicos. Su inclusión en BarMar implica que la red de distribución del suroeste francés se convertirá en la puerta de entrada del hidrógeno ibérico hacia el centro de Europa, un rol que estaba originalmente reservado al cancelado MidCat (la interconexión terrestre por los Pirineos).
El Plan de Participación Pública, actualmente en curso en España y Francia hasta julio de 2026, precede a la fase de construcción prevista para 2029-2032, con operación estimada en 2032. El coste total del proyecto se cifra en 2.500 millones de euros, cofinanciado por el Mecanismo Conectar Europa (CEF) que cubrió el 50% de los costes de desarrollo.
El corredor completo H2Med incluye también CelZa (Celorico da Beira-Zamora), la interconexión entre Portugal y España, configurando un sistema peninsular que canalizará la producción renovable del sur hacia los mercados industriales del norte. Para la Eurorregión Pirineos-Mediterráneo, BarMar representa la consolidación de Barcelona como hub energético de tránsito: no solo producirá hidrógeno (vía electrólisis solar en el Levante), sino que lo exportará, generando una nueva actividad económica de alto valor en las infraestructuras portuarias catalanas.

