España se consolida como el principal motor de crecimiento de la Eurozona en 2026. Según las últimas proyecciones del Banco de España, el PIB nacional alcanzará un avance del 2,3 %, distanciándose significativamente del estancamiento del 0,8 % previsto para la media de la zona euro.
Esta resiliencia macroeconómica se apoya en un sólido dinamismo del consumo interno y una inversión récord en sectores estratégicos, a pesar de las presiones inflacionistas que sitúan el IPC medio en el 3,6 %. El mercado laboral acompaña esta tendencia con una creación de empleo prevista del 2,2 %.
Para la Eurorregión y el eje de Barcelona, este diferencial de crecimiento representa una oportunidad crítica para captar capital extranjero y consolidar su liderazgo industrial en el sur de Europa. El desafío será transformar esta ventaja macroeconómica en competitividad territorial duradera.

