OSLO — La jurista sudafricana Navanethem «Navi» Pillay, de 85 años, ha sido distinguida este viernes 9 de octubre con el Premio Nobel de la Paz 2026 por su defensa de los derechos humanos y su contribución al fortalecimiento de la justicia internacional. El Comité Noruego del Nobel ha reconocido una trayectoria que comenzó durante el apartheid y continuó en algunos de los principales tribunales internacionales.
El comité ha destacado sus esfuerzos por promover la paz y el derecho internacional, así como la continuidad de su compromiso con las víctimas de violaciones graves de los derechos humanos. El galardón, dotado con 12 millones de coronas suecas, se entregará en Oslo el 10 de diciembre.
De la lucha contra el apartheid a la justicia internacional
Nacida en Durban en 1941, Pillay ejerció la abogacía en Sudáfrica durante el régimen del apartheid y defendió a activistas contrarios a la segregación racial, entre ellos Nelson Mandela. Fue pionera en la judicatura sudafricana y posteriormente desarrolló una carrera internacional vinculada a la persecución de los crímenes más graves.
Trabajó en el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, creado tras el genocidio de 1994, y fue jueza de la Corte Penal Internacional (CPI). Entre 2008 y 2014 ejerció como alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Su trayectoria también incluye funciones judiciales vinculadas a la Corte Internacional de Justicia.
La ONU celebra el reconocimiento
La Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas ha acogido favorablemente la decisión del Comité Nobel. Su portavoz, Shabia Mantoo, destacó en Ginebra la necesidad de un mayor compromiso internacional con la protección de los derechos fundamentales y expresó su deseo de que el premio anime a otras personas a defenderlos.
El actual alto comisionado, Volker Türk, calificó la distinción como una victoria colectiva para los derechos humanos y para quienes buscan justicia y rendición de cuentas. También subrayó la importancia de los mecanismos de justicia penal internacional, incluida la CPI, en un contexto de crecientes presiones políticas sobre estas instituciones.
Su trabajo sobre Gaza y la controversia con Israel
Pillay presidió una comisión de investigación de Naciones Unidas sobre los territorios palestinos ocupados. En septiembre de 2025, esa comisión publicó un informe que concluía que Israel había cometido genocidio en Gaza y atribuía responsabilidades a altos dirigentes israelíes. El Gobierno israelí rechazó esas acusaciones y las calificó de escandalosas. Las conclusiones de una comisión de investigación no equivalen a una sentencia judicial firme.
La jurista también ha denunciado crímenes de guerra atribuidos a Hamás y ha defendido la necesidad de aplicar las normas internacionales a todas las partes de un conflicto. Su reconocimiento llega el mismo día en que Estados Unidos anuncia nuevas sanciones contra la CPI, una coincidencia que sitúa de nuevo la independencia de la justicia internacional en el centro del debate.
El Nobel reconoce así una carrera dedicada a la defensa de los derechos humanos, desde los tribunales sudafricanos hasta las instituciones de Naciones Unidas, en un momento de fuertes desacuerdos internacionales sobre la autoridad y la protección de los organismos judiciales multilaterales.

