El ozono golpea a Europa tras un verano extremo: España y Francia entre los territorios más expuestos

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Foto: Copernicus data (2026), processed by ESA

BARCELONA — Las sucesivas olas de calor que han golpeado España y Francia durante el verano han dejado otra consecuencia menos visible: el aumento del ozono troposférico. La mitad de la población europea estuvo expuesta entre junio y agosto a niveles de este contaminante considerados malos, muy malos o extremadamente malos, según los datos del Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus (CAMS).

A diferencia del ozono situado en las capas altas de la atmósfera, que protege de la radiación ultravioleta, el ozono presente cerca del suelo es perjudicial para la salud. Puede penetrar profundamente en el sistema respiratorio y las personas con asma se encuentran entre las más vulnerables.

España y Francia, bajo calor extremo e incendios

El episodio adquiere especial relevancia en el eje mediterráneo. España y Francia han atravesado un verano marcado por temperaturas excepcionales, sequía e importantes incendios forestales. Junio fue el más cálido registrado hasta ahora en Europa occidental y Barcelona llegó a alcanzar 40,5 grados en el Observatori Fabra el 8 de julio.

En Francia, el verano de 2026 fue el más cálido desde el inicio de las mediciones nacionales en 1900. La temperatura media alcanzó los 24 grados, 3,6 grados por encima de las referencias, con 53 días incluidos en episodios de ola de calor.

Estas condiciones favorecen la formación de ozono. Este contaminante no procede directamente de una chimenea o un tubo de escape: se forma mediante reacciones químicas entre otros contaminantes, impulsadas por la radiación solar y las altas temperaturas. El tráfico, la industria y diferentes actividades humanas participan en la emisión de sus precursores.

La mitad de los europeos estuvo expuesta

Copernicus estima que durante los tres meses del verano el 50% de la población europea estuvo sometida a una calidad del aire mala, muy mala o extremadamente mala por ozono.

El problema supera las fronteras nacionales. Los precursores y las masas de aire contaminadas pueden desplazarse a grandes distancias, haciendo de la contaminación por ozono una cuestión europea y especialmente relevante para espacios transfronterizos como Catalunya y Occitanie.

Milán aparece entre las grandes ciudades más afectadas durante los episodios de este verano, pero la exposición se extendió por amplias zonas del continente.

Un contaminante difícil de reducir

Europa ha conseguido disminuir durante las últimas décadas las emisiones de varios contaminantes atmosféricos. El ozono sigue siendo, sin embargo, especialmente complejo porque depende simultáneamente de las emisiones, la circulación atmosférica, la radiación solar y la temperatura.

El aumento de los episodios de calor extremo añade así un nuevo desafío. La reducción de los contaminantes que favorecen su formación puede mejorar la calidad del aire, pero unos veranos cada vez más cálidos crean condiciones especialmente favorables para que el ozono vuelva a alcanzar concentraciones perjudiciales.

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