19:00 Lo esencial del día | La ONU eleva la tensión, Plus Ultra acelera y el diésel busca una salida

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BARCELONA — La segunda jornada de la Asamblea General de Naciones Unidas ha trasladado a la tribuna la confrontación directa entre Irán y Estados Unidos, mientras la diplomacia intenta mantener abiertos canales de negociación. En España, el caso Plus Ultra suma dos movimientos judiciales en pocas horas. Y en los mercados energéticos, el Brent ha retrocedido, pero el diésel continúa bajo una presión histórica que obliga a Europa a estudiar cambios temporales en sus propias reglas.

Segundo día de tensión en la ONU: Irán responde a Trump mientras continúa la negociación

La tensión entre Washington y Teherán ha pasado este miércoles por la misma tribuna de Naciones Unidas. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, ha acusado a Estados Unidos e Israel de terrorismo y ha presentado a Irán como víctima de las operaciones militares contra su territorio. El representante estadounidense presente en la Asamblea abandonó la sala durante la intervención.

La respuesta llega un día después de que Donald Trump planteara públicamente dos escenarios para Irán: alcanzar un acuerdo o afrontar una nueva escalada militar. Sin embargo, detrás del enfrentamiento verbal continúa funcionando la diplomacia. Delegaciones estadounidense e iraní mantuvieron el martes contactos indirectos mediante mediadores y Washington asegura que las conversaciones siguen abiertas.

Ucrania constituye el segundo frente de esta jornada. Volodímir Zelenski ha llevado a Nueva York una propuesta de “alto el fuego energético”: Kiev dejaría de atacar instalaciones energéticas rusas si Moscú cesa los ataques contra los sistemas ucranianos de electricidad y agua. Estados Unidos debe trasladar la propuesta a Rusia, mientras el secretario de Estado Marco Rubio y el ministro ruso Serguéi Lavrov mantienen también contactos en Nueva York.

La Asamblea aborda además un tercer desafío: la inteligencia artificial. El Consejo de Seguridad examina sus implicaciones para la seguridad internacional en un momento en el que Estados Unidos, China y Europa mantienen posiciones diferentes sobre hasta dónde debe llegar una gobernanza global de esta tecnología. La segunda jornada confirma así una doble realidad: la ONU concentra una confrontación política cada vez más dura, pero sigue ofreciendo el espacio donde los adversarios pueden mantener canales diplomáticos.

Plus Ultra: el presunto cerebro financiero, detenido, y Zapatero explica el origen de las joyas

El caso Plus Ultra ha acumulado este miércoles dos novedades. El juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama ha ordenado prisión instrumental para el financiero neerlandés Simon Leendert Verhoeven, detenido en Alemania en ejecución de una Orden Europea de Detención y Entrega. Está citado para declarar el viernes a las 09:00 horas.

La investigación atribuye presuntamente a Verhoeven un papel central en operaciones financieras relacionadas con sociedades que concedieron préstamos a Plus Ultra. Entre ellas aparece Allpa Wira Trading UK, vinculada a una estructura empresarial dedicada al comercio de oro y materias primas. La causa investiga presuntos delitos de blanqueo y otras operaciones económicas; las responsabilidades deberán determinarse judicialmente.

En paralelo, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero ha comunicado al juez que tres juegos de joyas encontrados en una caja fuerte de su despacho procedían de un regalo del entonces rey saudí Abdalá bin Abdulaziz durante una visita oficial a España en junio de 2007. Es la versión aportada por su defensa y el magistrado ha reclamado documentación sobre el origen de las piezas.

El rescate público de 53 millones de euros concedido a Plus Ultra en 2021 forma parte del contexto de la investigación, pero esa cantidad no debe confundirse con los fondos concretos cuya procedencia y movimientos examina la causa. Las distintas líneas judiciales continúan abiertas y rige la presunción de inocencia para las personas investigadas.

El Brent baja, pero el diésel no: ¿se acerca realmente el final de la crisis?

La caída del petróleo ofrece una primera señal de alivio, pero todavía no permite hablar del final de la crisis del combustible. El Brent se movía este miércoles alrededor de los 99 dólares por barril, después de haber descendido el martes hasta 97,36 dólares, su nivel más bajo desde el 8 de septiembre. La mejora de algunos flujos de crudo del Golfo y las expectativas de diálogo entre Estados Unidos e Irán han reducido parte de la prima geopolítica.

El problema está ahora especialmente concentrado en el producto refinado. La prima del gasóleo europeo de bajo contenido en azufre frente al Brent alcanzó aproximadamente 95 dólares por barril, un récord. Europa necesita importar diésel y combustible de aviación en un momento en el que la guerra con Irán ha reducido los suministros de Oriente Medio, Rusia mantiene restricciones y las refinerías mundiales disponen de poco margen adicional.

La posibilidad de que Estados Unidos limite sus exportaciones de diésel añade presión. Donald Trump se ha mostrado favorable a estudiar esa opción para intentar contener los precios estadounidenses, pero Europa se ha vuelto especialmente dependiente de los cargamentos procedentes de Estados Unidos desde la reducción de los flujos de Oriente Medio.

Del B7 al B10: la propuesta que Europa debe resolver

Francia ha pedido a la Comisión Europea flexibilizar temporalmente algunas especificaciones de los carburantes. París calcula que adaptar determinados requisitos de calidad y producción podría aumentar entre un 5% y un 20% el rendimiento de las refinerías, dependiendo de cada instalación.

Una de las propuestas consiste en ampliar el uso del diésel B10. El combustible habitual B7 admite hasta un 7% de biodiésel; el B10 eleva esa proporción hasta el 10%. Sustituir una parte del diésel fósil por biocombustible permitiría liberar algo de oferta en un mercado extremadamente tensionado.

El B10 no está pendiente de ser “inventado” o normalizado por Bruselas: existe una norma técnica europea específica. El problema es su despliegue. Una parte importante del parque diésel no está homologada para utilizar B10, por lo que cualquier extensión debe preservar la disponibilidad de B7 para los vehículos incompatibles y coordinarse con fabricantes y distribuidores.

Por eso tampoco puede presentarse todavía como un “diésel low cost”. Aumentar el componente renovable puede reducir la demanda de diésel fósil y dar flexibilidad al mercado, pero el precio final depende también del coste del biodiésel, el refino, los márgenes, la fiscalidad y la disponibilidad regional.

La señal de este miércoles es, por tanto, contradictoria: el petróleo bruto empieza a relajarse mientras el diésel sigue extremadamente caro. Para los consumidores y las empresas de transporte europeas, el final de la crisis dependerá menos de que el Brent pierda unos dólares que de que se reconstruyan los inventarios de destilados, aumente la producción de las refinerías y se normalicen las rutas de suministro.

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