BARCELONA — Pedro Sánchez ha señalado por primera vez de forma explícita un fallo de Marruecos durante la entrada masiva en Ceuta de finales de julio. En una entrevista con Christiane Amanpour en CNN, el presidente del Gobierno ha afirmado que «está claro» que el control fronterizo marroquí falló y ha asegurado que España ha pedido a Rabat «respuestas y acciones».
La declaración supone un cambio de tono respecto a la posición mantenida por Sánchez durante las primeras semanas de la crisis. El Ejecutivo había insistido hasta ahora en que no disponía de pruebas que permitieran atribuir al Gobierno marroquí la organización de la entrada de más de 72.000 personas registrada los días 30 y 31 de julio.
Un fallo fronterizo, no una acusación de organización
Sánchez no ha acusado a Marruecos de haber organizado o promovido la entrada masiva. La distinción es relevante: el presidente señala ahora la responsabilidad del dispositivo marroquí de control de la frontera, mientras mantiene abierta la investigación sobre el origen de los acontecimientos.
«Estamos investigando lo que ocurrió esos días, pero también hemos pedido respuestas a Marruecos porque está claro que su control de fronteras falló», explicó en CNN. El jefe del Ejecutivo sostuvo al mismo tiempo que la cooperación bilateral continúa siendo buena.
El cambio llega horas antes del 23 de septiembre, fecha para la que circulan en redes sociales nuevas convocatorias para intentar cruzar hacia Ceuta. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, asegura que mantiene contactos frecuentes con su homólogo marroquí, Nasser Bourita, y que Rabat se ha comprometido a hacer «todo lo necesario» para evitar otra entrada masiva.
Madrid pide ahora respuestas a Rabat
A comienzos de septiembre, Sánchez defendió ante el Congreso que ninguna agencia de inteligencia española o europea había aportado pruebas sólidas de que Rabat hubiera planificado los acontecimientos. El Gobierno sí atribuyó parte de la crisis a campañas de desinformación difundidas en redes sociales, acusaciones rechazadas por algunos de los países señalados.
La nueva posición no resuelve esa cuestión, pero introduce por primera vez una responsabilidad concreta: el control de la frontera marroquí no funcionó adecuadamente, según el presidente. España reclama ahora explicaciones sobre ese fallo y medidas para impedir que vuelva a producirse.
La presión diplomática coincide con las conversaciones sobre el retorno de quienes permanecen en Ceuta. El Gobierno informó este martes de que 6.791 migrantes habían regresado voluntariamente a Marruecos desde el 10 de agosto, 1.309 de ellos durante la última semana.
Albares espera reunirse con Bourita en Nueva York durante la Asamblea General de Naciones Unidas. Sobre la mesa estarán los retornos, la cooperación fronteriza y la prevención del 23-S, una jornada que se ha convertido en la primera prueba inmediata de la nueva exigencia pública de Sánchez a Rabat.

