BARCELONA — Donald Trump se ha mostrado favorable este martes a estudiar una prohibición o restricción de las exportaciones estadounidenses de diésel, una posibilidad que la Administración analiza ante la escalada de los precios del combustible. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha indicado que el Gobierno examina la viabilidad de una medida total o parcial, pero por ahora no existe ninguna decisión formal ni una prohibición en vigor.
El giro introduce un nuevo factor de tensión en un mercado mundial del diésel ya sometido a una fuerte presión. Estados Unidos es uno de los grandes exportadores internacionales de destilados y cualquier limitación de sus ventas exteriores podrÃa alterar rápidamente los flujos hacia Europa y otros mercados dependientes de las importaciones.
Una medida todavÃa en estudio
La clave, por ahora, está en distinguir la señal polÃtica de una decisión ejecutiva. Trump respalda la idea de limitar las exportaciones, mientras la Administración estudia cómo podrÃa aplicarse. Quedan por conocer el instrumento jurÃdico, la duración de una eventual restricción, si existirÃan paÃses o volúmenes exentos y si Washington optarÃa por una suspensión total o por un mecanismo condicionado a los precios o a las existencias domésticas.
Los datos semanales de la Energy Information Administration muestran la magnitud del flujo estadounidense. En la semana terminada el 11 de septiembre, las exportaciones de destilados se situaron en torno a 1,614 millones de barriles diarios. Una reducción significativa supondrÃa retirar del mercado internacional una parte de una oferta especialmente valiosa en plena escasez de productos refinados.
Europa mira a Estados Unidos
La exposición europea ha aumentado con rapidez. La EIA calculó que las exportaciones estadounidenses de diésel hacia Europa alcanzaron 396.000 barriles diarios en enero de 2026, frente a 167.000 un año antes. El volumen, por tanto, más que se duplicó en doce meses, mientras Europa buscaba alternativas a otros proveedores.
La posible restricción llega además con el mercado ya tensionado por las guerras en Irán y Ucrania, las dificultades de las refinerÃas y la reducción de determinados flujos de Oriente Próximo y Rusia. Los futuros europeos del diésel han alcanzado niveles récord y las refinerÃas de otras regiones disponen de un margen limitado para elevar rápidamente la producción.
Transporte, agricultura y pesca bajo presión
Para España y Francia, el riesgo se concentra en sectores muy dependientes del gasóleo: transporte por carretera, agricultura, pesca y parte de la actividad industrial. Una menor disponibilidad internacional no implica automáticamente una subida equivalente en los surtidores, pero podrÃa aumentar la competencia por los cargamentos y mantener elevados los precios mayoristas.
El anuncio adquiere especial relevancia en Francia, donde el Gobierno acaba de reforzar y prolongar medidas dirigidas a trabajadores que recorren largas distancias y a sectores profesionales afectados por el encarecimiento del carburante. En España, una nueva tensión internacional tendrÃa especial incidencia en los costes de las empresas de transporte y de las cadenas logÃsticas.
El siguiente punto de vigilancia será una eventual decisión formal de la Casa Blanca y la reacción de los mercados de destilados. Hasta entonces, Washington estudia una restricción: Estados Unidos no ha prohibido las exportaciones de diésel.

