CEUTA — La frontera del Tarajal llega a la víspera del 23 de septiembre con medidas preventivas activadas a ambos lados y sin elementos que permitan determinar cuántas personas, si alguna, responderán a los llamamientos difundidos en redes sociales para intentar entrar irregularmente en Ceuta. El Gobierno español evita convertir esos mensajes en una previsión: el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, asegura que, por el momento, no están teniendo el impacto de la convocatoria que precedió a la entrada masiva de finales de julio.
Madrid mantiene contactos con Rabat para prevenir incidentes. Albares ha explicado que habla de forma frecuente con su homólogo marroquí, Nasser Bourita, y que España ha pedido a Marruecos que adopte las medidas necesarias para disuadir o contener una eventual concentración en la frontera. Exteriores también ha activado una campaña contra la desinformación a través de la Embajada y los consulados españoles.
Refuerzo al otro lado del Tarajal
En Marruecos, las fuerzas de seguridad han reforzado el entorno fronterizo en vísperas de las elecciones legislativas del miércoles. Antena 3 ha informado de un despliegue adicional de agentes, vehículos policiales y medios antidisturbios en la zona próxima a Ceuta. La existencia de ese dispositivo no permite, sin embargo, anticipar que vaya a producirse un intento colectivo de entrada.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, visitó este lunes Ceuta, donde recorrió el Centro de Acogida Temporal de Extranjeros, unidades de Policía Nacional y Guardia Civil y las dependencias de la Oficina de Asilo y Refugio. Interior mantiene además la gestión de las consecuencias de la crisis de julio: Marlaska cifró en más de 105 los triajes diarios de adultos, más de 2.500 desde el inicio del dispositivo, y en unas 3.500 las personas que permanecen todavía en la calle.
La actividad del paso, bajo vigilancia
A falta de nuevas instrucciones oficiales, no se han anunciado restricciones generales de circulación en el Tarajal para el 23-S. Tampoco se ha comunicado públicamente el número de efectivos españoles específicamente asignados a esta convocatoria. Esos dos elementos, junto con la actividad ordinaria del paso y cualquier modificación del dispositivo marroquí, serán los principales indicadores para medir el nivel real de alerta durante el martes y la madrugada del miércoles.
La incertidumbre afecta también al comercio y a los servicios de una ciudad que continúa absorbiendo las consecuencias de finales de julio. La prioridad operativa es evitar que una convocatoria de dimensión desconocida altere de nuevo la frontera mientras Ceuta mantiene abiertos los dispositivos de acogida, identificación y retorno. El antecedente más próximo invita a la prudencia: otro llamamiento difundido para el 15 de agosto no llegó a materializarse en una entrada comparable a la de julio.

