MADRID — Unas 20.000 personas, según la Delegación del Gobierno, recorrieron este jueves 8 de octubre el centro de Madrid para despedir a Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años fallecida el miércoles después de permanecer hospitalizada desde su desahucio del 23 de septiembre. La movilización, convocada por el Sindicato de Inquilinas, partió de la Puerta del Sol y concluyó frente al edificio donde había vivido durante 71 años.
La marcha comenzó alrededor de las 20.00 horas junto a la estatua del Oso y el Madroño. Una corona de flores con el mensaje «Seguiremos luchando por ti. Te quiere tu Sindicato» encabezó el recorrido por la calle Alcalá, Cibeles y la Puerta de Alcalá hasta la calle Alcalde Sainz de Baranda, en el distrito de Retiro. Los participantes caminaron en gran parte en silencio, con fotografías y pancartas en recuerdo de Maricarmen.
Silencio, velas y llaves ante su antigua vivienda
Al llegar al portal, rodeado de flores, mensajes y velas, los manifestantes guardaron un minuto de silencio y encendieron las linternas de sus teléfonos móviles. Después se escucharon aplausos y consignas contra los desahucios. Algunas personas agitaron sus llaves para denunciar la situación del alquiler y la actuación del fondo que adquirió el inmueble.
Durante la lectura de un manifiesto, Alicia del Río, portavoz del Sindicato de Inquilinas, responsabilizó políticamente de lo ocurrido a la especulación inmobiliaria, a las normas que permiten los desalojos y a las instituciones que las aplican. Se trata de acusaciones expresadas por la organización convocante, no de responsabilidades penales establecidas. El sindicato pidió además otro minuto de silencio por otras personas fallecidas tras perder sus hogares.
Una protesta que se extiende más allá de Madrid
El caso de Maricarmen se ha convertido en una referencia de las movilizaciones por el acceso a la vivienda en España. Su desahucio desencadenó protestas y una acampada en Sol, mientras el debate sobre las medidas de protección de los inquilinos ganaba protagonismo político. También se organizaron homenajes en otras ciudades, entre ellas Sevilla, Córdoba y Valladolid.
La concentración madrileña terminó sin incidentes destacados. El último homenaje tuvo lugar ante la puerta de la vivienda a la que Maricarmen esperaba regresar tras las negociaciones para un nuevo contrato, un retorno que no llegó a producirse.

