Bruselas se convierte esta semana en el epicentro de la política territorial europea con el inicio del Sommet des Bassins Maritimes. En el marco de esta cumbre de macro-regiones, la Comisión Europea ha puesto sobre la mesa una propuesta estratégica para blindar el futuro de los corredores mediterráneos, vinculando la financiación de infraestructuras críticas a la resiliencia climática y a la soberanía energética del arco mediterráneo.
EL FUTURO DE LOS CORREDORES EN JUEGO
Para la Eurorregión, esta cita es determinante. Los representantes de Cataluña y Occitania trabajan en Bruselas para asegurar que proyectos como el Corredor Mediterráneo y la interconexión H2Med mantengan su estatus de prioridad absoluta en el próximo ciclo de fondos CEF (Connecting Europe Facility). El objetivo es evitar que las tensiones presupuestarias en los estados miembros dilaten la ejecución de estas infraestructuras, esenciales para la competitividad logística del eje Barcelona-Toulouse.
La cumbre también aborda la creación de nuevos mecanismos de cooperación transfronteriza para la gestión del agua y la protección de la biodiversidad marina. Las macro-regiones buscan un papel más relevante en el diseño de las políticas de cohesión post-2027, reclamando que la transparencia y la agilidad en la captación de fondos europeos sean la norma para enfrentar los retos estructurales de la Eurorregión en la próxima década.

