PARÍS — El Gobierno francés prepara medidas de seguridad más restrictivas en determinados centros urbanos tras los disturbios y saqueos del fin de semana. El primer ministro, Sébastien Lecornu, quiere que los prefectos recurran, donde la situación lo justifique, a toques de queda parciales y otras restricciones locales para impedir nuevas noches de violencia. La medida no equivale a un toque de queda nacional ni supone que todos los municipios afectados hayan adoptado ya una orden.
La orientación se conoce este lunes 19 de octubre, cuando Lecornu ha convocado a partir de las 10.00 horas una célula interministerial de crisis para coordinar la respuesta del Estado a los daños causados durante la movilización del sábado 17 de octubre y los incidentes posteriores del domingo. La reunión tiene tres prioridades anunciadas por Matignon: actividad económica y comercio, seguros y seguimiento judicial. A la hora de redactar este artículo no se ha podido confirmar oficialmente si la sesión ha concluido ni un balance definitivo de sus decisiones.
Los prefectos podrán restringir la circulación en zonas concretas
Las restricciones estudiadas se concentrarían en sectores urbanos expuestos a nuevos saqueos o enfrentamientos, con horarios y perímetros definidos por las autoridades locales. La finalidad anunciada es reforzar la protección de los vecinos, los establecimientos y los edificios públicos. No existe, por ahora, una lista nacional confirmada de ciudades sometidas a toque de queda.
El domingo por la noche, Emmanuel Macron pidió a los prefectos y alcaldes adoptar las medidas necesarias para proteger las ciudades, incluida la prohibición de determinadas concentraciones. El Ejecutivo distingue esas decisiones locales de la declaración de un estado de emergencia, reclamada por algunos responsables de la oposición pero no anunciada por el Gobierno.
Una crisis que continúa tras el sábado
Las manifestaciones del 17 de octubre contra el encarecimiento de la vida y las dificultades de los servicios públicos reunieron a unas 550.000 personas según las autoridades y 800.000 según los organizadores. Una parte de las movilizaciones derivó en ataques contra comercios, incendios y enfrentamientos con las fuerzas del orden en ciudades como París, Lyon, Marsella y Limoges.
El balance del sábado se situó cerca de 2.400 detenciones, según los datos difundidos por las autoridades. La violencia prosiguió el domingo en París, donde la Prefectura de Policía comunicó 108 detenciones y varios comercios saqueados. Los balances pueden evolucionar con las actuaciones judiciales y nuevas comunicaciones oficiales.
Los comercios, en el centro de la respuesta económica
La Federación del Comercio y la Distribución estima que alrededor de 1.500 establecimientos fueron atacados durante el sábado, con daños que podrían alcanzar varios cientos de millones de euros. Son evaluaciones preliminares, no una liquidación definitiva de las pérdidas. Las consecuencias afectan también a los trabajadores de los negocios cerrados, a sus proveedores y a los residentes de las zonas comerciales.
El ministro de Comercio, Serge Papin, ha reunido este lunes desde las 9.00 horas en Bercy a representantes de comerciantes, distribuidores, hosteleros, bancos y aseguradoras. El Gobierno busca acelerar la evaluación de los daños, la tramitación de seguros y las posibles ayudas para facilitar la reapertura de los establecimientos.
Nuñez continúa en Interior y los alcaldes reclaman explicaciones
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, presentó su dimisión tras las críticas al dispositivo de seguridad, pero Emmanuel Macron la rechazó, según informó el Elíseo. El presidente ha exigido explicaciones sobre la preparación policial y prometido transparencia. Los alcaldes de París, Lyon y Marsella han reclamado más medios y serán recibidos por Lecornu, según anunció Matignon.
El Gobierno combina así una respuesta de orden público —con posibles toques de queda locales— con actuaciones económicas y judiciales. La aplicación efectiva de cualquier restricción dependerá de los decretos prefecturales y de su publicación, por lo que las ciudades y horarios concretos deberán verificarse caso por caso.

