BARCELONA — Las bolsas de Madrid y París afrontan este miércoles 14 de octubre una sesión condicionada por el petróleo y la inflación estadounidense. El Ibex 35 cerró el martes en 19.210,70 puntos, con una caída del 0,39%, mientras el CAC 40 cedió un 0,07%, hasta 7.827,63 puntos. Wall Street terminó ligeramente a la baja y las plazas asiáticas recuperan terreno esta mañana, apoyadas por los semiconductores.
El Ibex 35, pendiente de bancos y energía
Santander, BBVA y CaixaBank estarán bajo vigilancia tras los resultados de los grandes bancos estadounidenses y ante la sensibilidad del sector a los tipos de interés. Bank of America y Morgan Stanley publican hoy sus cuentas, que permitirán evaluar la evolución del crédito y la banca de inversión.
Repsol será otra referencia con el Brent alrededor de 106,5 dólares por barril. La tensión en Oriente Próximo mantiene elevados los precios energéticos, con posibles consecuencias para IAG, el transporte y los costes industriales.
París vigila el lujo y los tipos
En el CAC 40, LVMH seguirá concentrando la atención después de comunicar una caída del 5% en las ventas trimestrales de moda y marroquinería, afectadas por la debilidad de China. TotalEnergies permanece expuesta a las oscilaciones del crudo, mientras BNP Paribas y Société Générale podrían reaccionar a los resultados bancarios estadounidenses y a los movimientos de la deuda soberana.
La inflación estadounidense marcará la tarde
El principal dato llegará a las 14.30 horas, con el IPC de septiembre de Estados Unidos. Los analistas esperan una aceleración de la inflación anual hacia el 3,6%-3,7%, aunque las estimaciones difieren. Una lectura superior podría reforzar las expectativas de tipos elevados y presionar las bolsas europeas.
La publicación de resultados de ASML añade otro foco de atención para la industria tecnológica europea.
El escenario central apunta a una apertura prudente y una sesión sensible a los datos estadounidenses. Una inflación moderada favorecería una recuperación; una sorpresa alcista, combinada con un nuevo repunte del petróleo, podría penalizar especialmente a bancos, consumo y transporte.

