BARCELONA — Tener empleo no garantiza escapar de la pobreza en España. El coste de la vivienda sitúa a otros 770.000 trabajadores por debajo del umbral de pobreza, elevando el total a cerca de tres millones, según un informe publicado este martes por Oxfam Intermón. Entre quienes alquilan a precio de mercado, uno de cada tres se encuentra en esta situación después de pagar la renta.
El estudio, titulado Cuando trabajar no es suficiente, utiliza datos de ingresos de 2024 procedentes de la Encuesta de Condiciones de Vida del INE. Antes de descontar los gastos residenciales, la pobreza laboral afecta al 11,48 % de las personas ocupadas, unos 2,2 millones. Al incorporar alquileres, hipotecas y otros costes de vivienda, la tasa aumenta al 15,49 %.
El alquiler amplía la desigualdad
La diferencia es especialmente acusada entre los inquilinos. Su tasa de pobreza pasa del 19,35 % al 34,08 % después de pagar un alquiler de mercado. Entre los propietarios con hipoteca se sitúa en el 10,22 % y entre quienes tienen la vivienda pagada, en el 7,95 %.
El informe identifica Madrid, Cataluña y Murcia como las comunidades donde más aumenta la pobreza laboral al descontar los gastos residenciales.
Cataluña: el 28,3 % de los trabajadores inquilinos
En Cataluña, el 28,3 % de las personas ocupadas que viven de alquiler quedan bajo el umbral de pobreza una vez abonada la vivienda. La presión inmobiliaria reduce así la renta disponible incluso entre hogares con ingresos laborales.
Oxfam señala que la precariedad afecta especialmente a trabajadores migrantes, hogares con menores y empleados de sectores con salarios bajos, como la hostelería y los cuidados.
La organización reclama políticas que combinen mejores condiciones laborales con una mayor oferta de vivienda asequible y protección de los inquilinos. El estudio constata que el crecimiento económico y del empleo no se ha traducido en una reducción equivalente de la pobreza laboral.

