CEUTA — Las grandes concentraciones de migrantes que durante semanas ocuparon las playas de Ceuta han desaparecido en buena medida del paisaje urbano, pero la emergencia migratoria no ha terminado. Tras los desalojos de Benítez y El Trampolín, la Policía mantiene controles para impedir nuevas ocupaciones mientras parte de las personas que evitaron ser identificadas se ha desplazado hacia montes, barriadas periféricas y el entorno de la Fábrica del Guano.
La operación del pasado fin de semana permitió trasladar a unas 1.100 personas desde El Trampolín a espacios reglados de acogida, según el balance comunicado por el ministro responsable del mando único, Ángel Víctor Torres. Más de 1.200 migrantes optaron además por regresar voluntariamente a Marruecos entre las jornadas de desalojo, de acuerdo con fuentes policiales citadas por EFE.
La transformación sobre el terreno es visible. El País cifra en unos 200.000 kilos los residuos retirados de las playas de Benítez y El Trampolín y señala que los grandes asentamientos han disminuido. Pero el mismo seguimiento constata que algunos migrantes se esconden ahora en zonas boscosas o en barriadas como El Príncipe y Los Rosales, mientras persiste otro núcleo en el entorno de El Guano.
Más control policial, pero la emergencia continúa
La Policía Nacional mantiene vigilancia en la bahía norte para impedir que se reconstruyan los campamentos. Fuentes policiales citadas por EFE estimaban ya el martes que más de 200 personas habían eludido el dispositivo de filiación. El objetivo de las autoridades es identificar a quienes permanecen en la ciudad para tramitar los expedientes correspondientes de protección internacional o expulsión.
El cambio es importante respecto a comienzos de octubre. Dos meses después de la entrada masiva de finales de julio, EFE estimaba que más de 10.000 migrantes continuaban entonces en Ceuta: alrededor de 6.000 en recursos habilitados por el Estado, más de 2.000 menores bajo tutela de la ciudad autónoma, cerca de 3.000 personas en El Trampolín y aproximadamente un millar en el CETI.
Los retornos y los traslados han reducido desde entonces la presencia visible en las playas, pero no permiten considerar cerrada la crisis. El dispositivo se concentra ahora menos en desmontar grandes campamentos y más en localizar, identificar y alojar a quienes siguen fuera de los recursos oficiales, mientras las autoridades intentan recuperar la normalidad antes de la visita de Felipe VI y la reina Letizia prevista para los días 13 y 14 de octubre.

