BARCELONA — Los intermediarios hipotecarios ganan terreno en España y las estimaciones del sector sitúan su participación en torno al 31% de las operaciones, frente al 24% registrado en 2024 en los datos difundidos por plataformas especializadas. La cifra refleja un cambio en la búsqueda de financiación para comprar vivienda, aunque no constituye una estadística oficial del Banco de España ni permite afirmar que todos los préstamos intermediados se formalicen fuera de las entidades bancarias.
Los brókeres no sustituyen al banco que concede el crédito: comparan ofertas, negocian condiciones y acompañan al cliente durante la solicitud. Su crecimiento reduce el peso de la contratación directa a través de las oficinas tradicionales, especialmente entre compradores que buscan financiación elevada o necesitan contrastar propuestas de varias entidades.
Del 4% en 2020 al entorno de un tercio del mercado
Según cifras divulgadas por Trioteca y recogidas en el sector, la intermediación representaba alrededor del 4% de las hipotecas en 2020, el 12% en 2022 y el 24% en 2024. Las previsiones elaboradas para 2025 ya apuntaban al 31%. La información disponible este lunes indica que ese umbral se ha convertido en referencia del mercado, pero no permite verificar con una serie oficial homogénea la cuota exacta de 2026.
El encarecimiento del crédito y la complejidad de las condiciones comerciales favorecen a estos operadores. El euríbor volvió a subir en septiembre, elevando la presión sobre los hogares con hipotecas variables. Para los nuevos compradores, comparar tipos de interés, comisiones, seguros vinculados y porcentaje financiado se ha convertido en una parte central de la negociación.
Comisiones, registro y transparencia
La intermediación puede facilitar el acceso a distintas ofertas, pero también implica costes. Algunos brókeres cobran honorarios fijos y otros un porcentaje del préstamo, mientras determinados servicios se presentan sin coste directo para el cliente. Antes de contratar, es necesario comprobar qué remuneración recibe el intermediario, cuándo se devenga y si existe obligación de pagar aunque la operación no llegue a formalizarse.
El Banco de España mantiene un registro de intermediarios de crédito inmobiliario que permite verificar la habilitación de los operadores sujetos a esta obligación. En mercados de vivienda tensionados como Barcelona, el aumento de la intermediación añade competencia en la distribución hipotecaria, pero no elimina los requisitos de solvencia ni el problema del ahorro inicial que afrontan muchos compradores.

