MADRID — Los mensajes intercambiados entre el CNI, la Delegación del Gobierno en Ceuta y la Guardia Civil muestran que los servicios de inteligencia transmitieron el 29 de julio información concreta sobre un intento de entrada previsto para el día siguiente por mar y por la valla. El delegado del Gobierno en Ceuta sostiene, sin embargo, que aquellas comunicaciones no constituyeron una «alerta», sino una conversación dentro del intercambio habitual de información.
La documentación consultada permite reconstruir una secuencia que comienza antes del 30 de julio. El lunes 27, la Delegación comunicó al CNI que mantenía una «reunión urgente» con la Ciudad, Policía Nacional y Guardia Civil por el «tema nadadores». Al día siguiente, el CNI preguntó por el resultado de aquella reunión y remitió además la convocatoria de la concentración «Ceuta alza la voz», prevista para el 2 de agosto, por sus posibles consecuencias para el orden público.
«Hay un llamamiento para asalto por valla y mar»
El intercambio se vuelve más preciso el miércoles 29. A las 13:52, el CNI escribió a la Delegación: «En RRSS hay un llamamiento para asalto por valla y mar mañana a las 20h». Añadió que la convocatoria pretendía aprovechar la Fiesta del Trono marroquí y que existían «dos grupos diferentes con un total de 180.000 seguidores», una cifra que trasladó «para que te hagas a la idea del alcance de la difusión». Esa noche consta una llamada de once minutos entre ambos interlocutores.

Un minuto después del primer mensaje, a las 13:53, el CNI intentó contactar también con la UCE-3 de la Guardia Civil. El texto fue explícito: «Tenemos información de un intento de entradas a nado y salto a la valla para mañana, día de la Fiesta del Trono». El servicio añadió que varios grupos de Facebook y WhatsApp estaban incentivando esas entradas. A las 14:41 consta una conversación telefónica de siete minutos y 38 segundos.
La discusión sobre si existió una alerta
El contenido cobra especial relevancia después de que el delegado del Gobierno haya rechazado interpretar esos WhatsApp como una advertencia formal. Su posición introduce una cuestión central en la reconstrucción de la crisis: no si existía información previa —los mensajes acreditan que circulaba—, sino cómo fue evaluada, qué nivel de riesgo se le atribuyó y qué medidas operativas generó.
La secuencia documental no demuestra por sí sola que las autoridades pudieran anticipar la dimensión final de las entradas ni establece responsabilidades. Sí muestra que, en las horas anteriores, el CNI había identificado fecha, modalidades previstas —mar y valla—, canales de movilización y alcance potencial de la difusión. La diferencia entre información, aviso y alerta será ahora uno de los elementos decisivos para determinar cómo funcionó la cadena de prevención antes de la crisis de Ceuta.

