CEUTA — El expresidente del Gobierno José María Aznar visitó este jueves Ceuta para trasladar su apoyo a los ciudadanos de la ciudad autónoma y al presidente ceutí, Juan Jesús Vivas. El viaje se produce en plena crisis migratoria y después de varias semanas de tensión en la frontera, pero no implica ninguna decisión institucional ni modifica la cadena de mando establecida por el Gobierno.
Aznar mantuvo una reunión con Vivas y con su equipo de Gobierno en la Asamblea de Ceuta. Durante el encuentro, el antiguo jefe del Ejecutivo defendió la necesidad de recuperar el orden, la seguridad y la normalidad, y expresó su respaldo a las propuestas planteadas por el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo.
Una visita política en plena crisis
El desplazamiento tiene un carácter político e institucional, pero Aznar no ocupa actualmente ninguna responsabilidad ejecutiva. Sus declaraciones representan una posición política y no una instrucción dirigida a las Fuerzas Armadas, a la Policía Nacional, a la Guardia Civil o al mando único coordinado por el Gobierno.
La visita llega después de la entrada masiva registrada en Ceuta, de la activación de los mecanismos de seguimiento de la crisis y de la comparecencia anunciada de Pedro Sánchez ante el Congreso. La gestión de la frontera, la atención a los menores y la cooperación con Marruecos siguen bajo la responsabilidad del Ejecutivo central y de las autoridades competentes.
“Ceuta es España”
En su declaración, Aznar sostuvo que la soberanía nacional y la integridad territorial deben ocupar el centro de la respuesta. También reclamó una política exterior más firme y una frontera estable y permanente, al considerar que Ceuta representa una frontera española y, al mismo tiempo, europea.
El expresidente vinculó la situación de Ceuta con la necesidad de reforzar la capacidad de respuesta del Estado ante futuras crisis. A su juicio, la ciudad no debe volver a quedar expuesta ni sentirse aislada frente a una presión migratoria que puede adquirir una dimensión política y diplomática.
Sus palabras se sitúan en línea con el discurso del Partido Popular, que reclama más control fronterizo, una respuesta más rápida ante las entradas irregulares y la devolución de quienes hayan cruzado la frontera. El Gobierno, por su parte, mantiene sus propios mecanismos de coordinación y deberá explicar ante el Parlamento cómo se tomaron las decisiones antes y durante la crisis.
La frontera como asunto europeo
La principal aportación política de la visita es volver a situar Ceuta en una dimensión nacional y europea. La ciudad autónoma es una frontera exterior de la Unión Europea, pero la gestión diaria corresponde a España. Esa doble condición plantea preguntas sobre el apoyo comunitario, la cooperación con Marruecos, la protección de los menores y la capacidad de los servicios locales para afrontar episodios de presión excepcional.
La reunión de Aznar con Vivas no sustituye las decisiones del Gobierno ni las futuras explicaciones parlamentarias. Sí muestra, sin embargo, que la crisis de Ceuta ha abierto una disputa política sobre seguridad, soberanía y política exterior que continuará durante las próximas semanas.

