BARCELONA / MARSELLA — El proyecto BarMar, la columna vertebral del corredor H2Med, encara sus días decisivos en el arco mediterráneo. La consulta pública iniciada bajo la égida de la Comisión Nacional de Debate Público (CNDP) en Francia y el Plan Conceptual de Participación Pública de Enagás en España entra en su recta final, con el cierre formal previsto para el próximo 12 de julio de 2026. Esta infraestructura, que conectará Barcelona con el nodo industrial de Fos-sur-Mer en Marsella, no es solo un hidroducto; es la apuesta definitiva por la soberanía energética de la Eurorregión Pirineos-Mediterráneo.
Con una longitud de unos 400 kilómetros y una capacidad de transporte de 2 millones de toneladas de hidrógeno verde al año, BarMar permitirá canalizar el 10% del consumo previsto por la Unión Europea para 2030 dentro del plan REPowerEU. La inversión, estimada en 2.135 millones de euros, cuenta con el respaldo total de Bruselas, que lo ha designado Proyecto de Interés Común (PCI). Los estudios geofísicos completados este verano confirman que la ruta submarina es viable, superando los retos técnicos de los cruces de infraestructuras existentes y las condiciones del lecho marino mediterráneo.
Para Cataluña y Occitanie, BarMar representa un cambio de paradigma industrial. El Puerto de Barcelona albergará la estación de compresión clave (60 MW), mientras que Fos-sur-Mer se convertirá en la puerta de entrada del hidrógeno ibérico al corazón industrial de Europa. La descarbonización de sectores intensivos como la siderurgia, la química y el refino depende de que esta red esté operativa en 2032. Además, la consulta en curso obliga a una coordinación transfronteriza sin precedentes entre administraciones locales, agentes sociales y el tejido empresarial de ambos lados de la frontera pirenaica.
La culminación de BarMar permitirá reducir la dependencia de combustibles fósiles procedentes de regiones geopolíticamente inestables, como el Estrecho de Ormuz. Al apostar por recursos renovables locales (solar y eólica), la Eurorregión se posiciona como el primer eslabón terrestre de una red energética resiliente. El debate público que concluye este domingo es la última oportunidad para que la ciudadanía y los sectores productivos validen el trazado y las modalidades de ejecución de una obra que definirá la geografía económica del litoral mediterráneo durante la próxima década.

