Occitania acelera su reindustrialización y expande su músculo más allá del sector aeroespacial, consolidando a como un polo estratégico para las ciencias de la salud.
Desde las cumbres de mayo de 2026, gigantes como Sandoz y Boehringer Ingelheim han comenzado a inyectar más de 310 millones de euros en el ecosistema local (Campus Oncopole) para la producción de medicamentos biosimilares y biotecnología.
Este nodo de innovación actúa como un motor clave para blindar la soberanía médica y farmacéutica de la Eurorregión, diversificando su economía frente a la competencia internacional.

