Cataluña ha integrado la biopsia líquida en su sistema público de salud para la detección del cáncer de pulmón, con el Campus del Vall d’Hebron como centro de referencia y un circuito centralizado al que pueden acceder todos los hospitales oncológicos de la comunidad. La técnica, que analiza ADN tumoral circulante a partir de una simple muestra de sangre, ha beneficiado a cerca de 200 pacientes en su primer año de implementación clínica.
El ecosistema inversor acompaña el avance científico. Las startups y scaleups del sector salud catalán captaron 517 millones de euros en 2025, un récord histórico con un crecimiento del 43% respecto al ejercicio anterior. La biotecnología acumula casi 1.000 millones de euros de inversión en los últimos cuatro años, con operaciones emblemáticas como la ronda de 118 millones de SpliceBio (la mayor del sector biotech en España) y los 50 millones de Deepull, ambas empresas del Parque Científico de la Universidad de Barcelona.
Más del 80% del capital riesgo que fluye hacia la biotecnología barcelonesa es de origen internacional, una señal de confianza de los fondos globales en la capacidad investigadora local. El XI Liquid Biopsy Symposium, celebrado en Barcelona en enero de 2026, y las VHIO Talks de junio confirman la ciudad como punto de encuentro para la oncología de precisión a escala continental.
El posicionamiento de Barcelona como hub de salud tiene una lógica territorial: concentración hospitalaria de primer nivel (Vall d’Hebron, Clínic, Sant Pau), proximidad a centros de investigación (VHIO, IRB, CRG) y un tejido empresarial biotech que transforma la investigación en producto comercializable. La biopsia líquida es la punta de lanza de un modelo que aspira a competir con Boston y San Francisco en oncología personalizada.

