MADRID — Pedro Sánchez considera que el electorado progresista está respondiendo a la convocatoria anticipada de elecciones generales del 29 de noviembre y sostiene que la movilización de la izquierda alcanza niveles que no observaba desde 2019. El presidente del Gobierno trasladó este lunes su optimismo a los periodistas durante los tradicionales corrillos de la recepción del 12 de octubre, pese a las encuestas que apuntan a una posible mayoría absoluta de PP y Vox.
Según el jefe del Ejecutivo, la ciudadanía ha comprendido las razones del adelanto electoral. Sánchez asegura que percibe «miedo y nervios» en el Partido Popular y rechaza asumir como definitivo el escenario de los últimos sondeos. Su lectura es política y no constituye una previsión acreditada del resultado del 29-N.
El PSOE apuesta por una campaña positiva
«Vamos a hacer campaña positiva, el miedo no gana elecciones», afirmó Sánchez ante los periodistas. El presidente cree que el debate público está girando hacia los asuntos que quiere situar en el centro de la campaña socialista, particularmente la vivienda, los servicios públicos y la protección social.
El adelanto fue anunciado el 5 de octubre después de que el Gobierno perdiera apoyos parlamentarios en iniciativas decisivas sobre vivienda. Sánchez defendió entonces la necesidad de obtener una mayoría progresista más amplia para impulsar sus políticas. Desde el inicio de la precampaña ha buscado presentar las elecciones como una elección entre dos modelos de país.
La vivienda ocupa un lugar destacado en esa estrategia. El presidente interpreta las protestas sociales como una movilización «en contra de los fondos buitre, no contra el Gobierno». Se trata de su valoración sobre un movimiento que incluye también críticas a la actuación de distintas administraciones y demandas de medidas concretas para garantizar el acceso a la vivienda.
La competencia entre PP y Vox
Sánchez sostiene que existe una «fuga brutal de votos del PP a Vox» porque, a su juicio, los populares están asumiendo los planteamientos de la formación de Santiago Abascal. El crecimiento de Vox y el trasvase de electores desde el PP aparecen en diferentes análisis demoscópicos, aunque la magnitud de esos movimientos depende de cada encuesta.
Alberto Núñez Feijóo ha respondido al escenario electoral reclamando una movilización máxima de su partido y de sus estructuras territoriales. El PP busca concentrar el voto de cambio y evitar que la competencia con Vox reduzca sus posibilidades de encabezar una mayoría parlamentaria.
Para el PSOE, el desafío tampoco se limita a movilizar a sus propios votantes. La división entre fuerzas situadas a su izquierda puede penalizar el reparto de escaños, especialmente en circunscripciones pequeñas y medianas. Sánchez evitó pronunciarse sobre la reorganización de ese espacio político y defendió la autonomía de sus formaciones.
Sin respuesta sobre los próximos acuerdos del Consejo de Ministros
Preguntado por las medidas que aprobará el Consejo de Ministros antes de que el Gobierno entre en funciones, el presidente no concretó ninguna iniciativa. El calendario institucional y el margen de actuación del Ejecutivo adquieren especial relevancia tras la convocatoria electoral.
Las elecciones están previstas para el 29 de noviembre. Hasta entonces, los partidos tratarán de convertir la movilización social, las propuestas sobre vivienda y la competencia entre bloques en votos y escaños, mientras los sondeos ofrecen una fotografía provisional de la carrera electoral.

