MADRID — La dirección nacional del Partido Popular considera que las advertencias del PSOE sobre la influencia de Vox han perdido capacidad de movilización y confía en que el rechazo a Pedro Sánchez pese más en las elecciones generales del 29 de noviembre. Es la lectura electoral que trasladan fuentes de Génova a Europa Press, no una conclusión acreditada por los resultados de las próximas urnas.
Génova apuesta por el desgaste del presidente
En el equipo de Alberto Núñez Feijóo sostienen que la apelación socialista al temor a la ultraderecha ya no tiene el efecto de anteriores campañas. Sus dirigentes interpretan las elecciones autonómicas celebradas el año pasado como una reacción de parte del electorado contra el Gobierno central y creen que esa dinámica puede reproducirse en las generales.
Según las fuentes populares citadas por Europa Press, los resultados regionales mostraron un castigo mayor a los candidatos que identificaban más estrechamente con Sánchez. El PP atribuye ese comportamiento al desgaste del presidente, aunque esta explicación es una valoración partidista y no permite, por sí sola, establecer las motivaciones individuales de los votantes.
La disputa por el voto socialista descontento
La estrategia de Feijóo pasa por ampliar el respaldo al PP más allá de su electorado habitual. La dirección popular quiere dirigirse especialmente a antiguos votantes socialistas decepcionados con Sánchez y a ciudadanos de otros espacios ideológicos que contemplen un cambio de Gobierno.
Ese objetivo obliga al PP a competir en dos planos. Por una parte, necesita atraer voto moderado y presentarse como alternativa de gobierno. Por otra, debe gestionar la competencia con Vox y las preguntas sobre posibles acuerdos parlamentarios tras el 29-N. La posición de Génova consiste en restar eficacia a las advertencias socialistas sobre ese escenario.
Feijóo anticipa una campaña de confrontación
Ante la Junta Directiva Nacional del PP, reunida el jueves 8 de octubre, Feijóo pronosticó una campaña marcada por las promesas de última hora, la confrontación y las apelaciones al miedo. Su partido acusa al PSOE de utilizar la presencia de Vox para movilizar a los electores progresistas y desplazar el debate sobre el balance de la legislatura.
Desde el PSOE, la advertencia sobre un eventual entendimiento entre PP y Vox se plantea como una cuestión sobre la orientación política del próximo Ejecutivo y las consecuencias de sus posibles decisiones. Ambas fuerzas intentan definir qué estará en juego en las elecciones: la continuidad de Sánchez, según el PP, o la composición y el programa de una alternativa de derechas, según los socialistas.
Una hipótesis que deberá medirse en las urnas
El cálculo de Génova se produce a menos de siete semanas de las elecciones anticipadas. El resultado dependerá de la participación, la transferencia de voto entre partidos y la capacidad de cada formación para movilizar a sus simpatizantes. La idea de que el rechazo a Sánchez prevalecerá sobre el temor a Vox es, por ahora, una apuesta de campaña del PP.
La competición tendrá también una dimensión territorial en Cataluña, Aragón, Baleares y la Comunidad Valenciana, donde los partidos estatales compiten con fuerzas de implantación autonómica y donde la distribución de escaños puede condicionar las mayorías en el Congreso.

